— Agencias 13/07/2026
La relocalización de la camioneta Tacoma de Toyota a Texas y el freno de inversiones de Tesla y BYD marcan un periodo de alta incertidumbre.
La industria automotriz en México vive un periodo de profunda transformación e incertidumbre tras el anuncio de Toyota de trasladar la línea de ensamble de su camioneta Tacoma de Tijuana a Texas para el año 2030. Este movimiento, sumado a las políticas arancelarias de Estados Unidos y la próxima revisión del T-MEC, ha provocado que múltiples corporativos globales pongan en pausa, cancelen o reestructuren sus inversiones manufactureras en suelo mexicano.
Reconfiguración de inversiones y cierres estratégicos
El panorama de la manufactura nacional sufrió un golpe tangible a inicios de 2026 con el cierre definitivo de la histórica planta de CIVAC en Morelos, operada por Nissan. Tras casi 60 años de actividad, la firma japonesa decidió concentrar el 100% de su producción en sus complejos de Aguascalientes para elevar su competitividad, impactando la economía local de la zona centro con la pérdida de empleos.
Por su parte, el megaproyecto de la Gigafactory de Tesla en Santa Catarina, Nuevo León, se encuentra actualmente en pausa indefinida. El director general, Elon Musk, congeló la inversión proyectada de 5 mil millones de dólares debido a las amenazas de Washington de imponer aranceles de hasta el 100% o 200% a los vehículos producidos en México, argumentando que pierde sentido financiero producir en el país bajo esas barreras comerciales.
Gigantes asiáticos y desafíos estructurales del sector
El freno manufacturero también alcanzó a las empresas de capital chino como BYD, la cual retrasó indefinidamente la construcción de una planta de ensamble masivo. La marca de vehículos eléctricos enfrenta una doble presión geopolítica: las advertencias estadounidenses de bloquear automóviles con componentes de China y las restricciones de Pekín para exportar tecnologías avanzadas de baterías hacia Occidente.
Ante la gravedad de la situación, el gobierno federal anunció reuniones con el sector automotriz para mitigar la fuga de producción. Los analistas sectoriales señalan que el replanteamiento del esquema automotriz responde principalmente a la incertidumbre por la revisión de las reglas de origen en el T-MEC, la agresiva política fiscal fronteriza estadounidense y las limitaciones locales en la infraestructura de agua y suministro de energía limpia para complejos industriales de alta tecnología.
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