— Agencias 12/07/2026
Cuando las temperaturas comienzan a disminuir, la piel suele ser una de las primeras estructuras del organismo en verse afectada por las condiciones ambientales. El aire frío, la reducción de humedad, la exposición al viento y el uso constante de calefacción pueden disminuir la hidratación natural de la piel y alterar su función como barrera protectora.
Como resultado, pueden aparecer problemas como resequedad, irritación, comezón, descamación o empeoramiento de enfermedades dermatológicas que ya estaban presentes.
Según la Academia Americana de Dermatología (AAD), la Clínica Mayo y diversas organizaciones especializadas en salud de la piel, mantener una hidratación adecuada y proteger la piel frente a las bajas temperaturas son medidas esenciales para prevenir alteraciones durante los meses fríos.
Estas son algunas de las afecciones cutáneas que suelen presentarse o intensificarse durante el otoño y el invierno.
Piel seca o xerosis
La xerosis es una de las alteraciones más comunes durante la temporada invernal. Se caracteriza por una piel áspera, con sensación de tirantez, descamación y, en algunos casos, pequeñas grietas.
El frío y la baja humedad ambiental favorecen que la piel pierda agua con mayor facilidad, debilitando la capa protectora que ayuda a conservar la hidratación y protegerla de agentes externos.
Grietas dolorosas en manos y talones
Cuando la resequedad es intensa, pueden aparecer fisuras en zonas sometidas a mayor fricción o presión, como las manos, los dedos y los talones.
Estas grietas pueden generar dolor, sangrado e incluso aumentar el riesgo de infecciones si la piel dañada permite la entrada de microorganismos. Una hidratación constante y medidas de protección ayudan a disminuir este problema.
Dermatitis atópica o eccema más severo
Las personas que padecen dermatitis atópica suelen experimentar un aumento de los brotes durante el invierno. La combinación de aire seco, cambios bruscos de temperatura y menor humedad puede favorecer inflamación, enrojecimiento y mayor sensación de picazón.
Para reducir las molestias se recomienda utilizar cremas hidratantes de alta densidad, evitar duchas prolongadas con agua demasiado caliente y seguir las indicaciones del especialista.
Labios secos y agrietados
Los labios son especialmente sensibles porque cuentan con una capa protectora más delgada que otras zonas de la piel. Por esta razón, el frío y el viento pueden afectar rápidamente su superficie.
La exposición continua puede ocasionar resequedad, descamación y pequeñas heridas que producen dolor e incomodidad al hablar, comer o mover la boca.
Rosácea con mayor frecuencia de brotes
Las bajas temperaturas, el viento y los cambios repentinos entre ambientes fríos y lugares con calefacción pueden desencadenar episodios de rosácea.
Durante los meses fríos, algunas personas pueden notar mayor enrojecimiento facial, sensación de ardor y aumento de la sensibilidad de la piel.
Dermatitis irritativa en las manos
Las manos suelen verse afectadas por la combinación del frío, el lavado frecuente con agua caliente y el uso de productos de limpieza agresivos.
Estos factores pueden provocar irritación, enrojecimiento, descamación y aparición de pequeñas grietas, especialmente en personas con piel sensible o antecedentes de dermatitis.
Urticaria provocada por el frío
Algunas personas presentan una reacción cutánea después de exponerse a bajas temperaturas, manifestada por ronchas, inflamación y picazón pocos minutos después del contacto con el frío.
Esta condición, conocida como urticaria por frío, ocurre debido a una respuesta exagerada del sistema inmunológico y puede requerir valoración médica cuando los síntomas son intensos o recurrentes.
Psoriasis con aumento de inflamación
Durante el invierno, la psoriasis puede empeorar debido a factores como la menor exposición a la luz solar, la disminución de humedad ambiental y la mayor resequedad de la piel.
Mantener una hidratación adecuada y continuar con el tratamiento indicado por el dermatólogo son medidas importantes para controlar los brotes.
Sabañones o lesiones por exposición prolongada al frío
El contacto prolongado con temperaturas muy bajas puede afectar la circulación en la piel y provocar sabañones, que suelen presentarse con enrojecimiento, inflamación, dolor y comezón, principalmente en dedos de manos y pies.
En situaciones de frío extremo también puede producirse congelación superficial, una lesión que requiere atención médica inmediata debido al riesgo de daño en los tejidos.
En conclusión, la piel necesita cuidados especiales durante las temporadas frías debido a que las bajas temperaturas pueden alterar su equilibrio natural. Mantener una hidratación frecuente, protegerse del viento y evitar factores irritantes son medidas fundamentales para conservar una piel saludable y reducir el riesgo de complicaciones dermatológicas durante el invierno.
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