Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad: claves médicas para entender el TDAH

— Agencias 12/07/2026

Las cifras internacionales muestran que la salud mental y los trastornos del neurodesarrollo continúan siendo un desafío prioritario para los sistemas de salud. De acuerdo con el The World Federation of ADHD International Consensus Statement, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) afecta aproximadamente al 5.9 % de los niños, niñas y adolescentes en todo el mundo.

Lejos de desaparecer al llegar a la edad adulta, este trastorno puede persistir durante toda la vida. Se estima que alrededor del 2.5 % de la población adulta también vive con TDAH.

Con el propósito de generar mayor conciencia sobre esta condición, cada 13 de julio se conmemora el Día Mundial de la Sensibilización sobre el TDAH. La iniciativa busca combatir los estigmas y prejuicios que rodean al trastorno, además de promover que las familias y las personas con síntomas busquen atención médica especializada desde las primeras señales.

¿Qué es el TDAH?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno del neurodesarrollo y no una consecuencia de la falta de disciplina, desinterés o pereza, como aún se cree de manera errónea.

Desde el punto de vista médico, esta alteración afecta el funcionamiento del cerebro en áreas relacionadas con las funciones ejecutivas, responsables de regular la atención, el control de los impulsos y el nivel de actividad física.

Aunque cualquier persona puede distraerse o mostrarse inquieta en determinados momentos, quienes padecen TDAH presentan estos comportamientos de manera persistente y con una intensidad superior a la esperada para su edad.

Para establecer un diagnóstico, los síntomas deben mantenerse en el tiempo y provocar dificultades importantes en diferentes ámbitos de la vida, como el desempeño escolar, las relaciones familiares, la convivencia social o las actividades laborales.

Principales síntomas del TDAH

Las manifestaciones clínicas del trastorno suelen agruparse en dos grandes categorías: inatención e hiperactividad/impulsividad.

Síntomas relacionados con la inatención

Dificultad constante para mantener la concentración en tareas que requieren esfuerzo mental prolongado. Errores frecuentes por descuido o por no prestar atención a los detalles. Tendencia a perder objetos necesarios para las actividades cotidianas. Problemas para planificar, organizar y administrar responsabilidades. Olvidos frecuentes de compromisos o tareas diarias.

Síntomas relacionados con la hiperactividad e impulsividad

Necesidad permanente de moverse o dificultad para permanecer sentado durante períodos prolongados. Tendencia a hablar excesivamente o actuar como si existiera una necesidad constante de actividad. Problemas para esperar turnos, interrumpir conversaciones o responder antes de que finalicen las preguntas. Tomar decisiones impulsivas sin considerar adecuadamente sus posibles consecuencias.

Los especialistas señalan que la forma en que se manifiestan estos síntomas cambia con la edad. Durante la adolescencia y la vida adulta, la hiperactividad física suele disminuir y transformarse en una sensación interna de inquietud, ansiedad o tensión que no siempre es evidente para quienes rodean al paciente.

La importancia del diagnóstico temprano

La edad en la que se identifica el TDAH suele depender de la intensidad de los síntomas. Cuando las manifestaciones son más evidentes, el diagnóstico puede establecerse alrededor de los seis años.

En términos generales, la mayoría de los casos se detectan entre los seis y los diez años de edad.

Gabriela Cortés Meda, profesora titular de la especialidad de Psiquiatría del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM), indicó que la edad promedio de diagnóstico se sitúa precisamente entre los seis y los diez años.

Cuando el diagnóstico se realiza en la edad adulta, con frecuencia se identifica que los síntomas ya estaban presentes antes de los 12 años, aunque no fueron reconocidos o fueron atribuidos a otras causas. Esta situación resalta la importancia de fortalecer los programas de detección temprana en escuelas y servicios de salud.

¿Cómo se diagnostica y trata el TDAH?

El diagnóstico del TDAH no depende de una única prueba, sino de una evaluación clínica integral que analiza diversos aspectos del desarrollo del paciente.

El proceso incluye la revisión de la historia clínica y del desarrollo infantil, los antecedentes médicos, la presencia de otros trastornos asociados y la exclusión de enfermedades que puedan producir síntomas similares.

Dependiendo de la edad del paciente, la valoración puede ser realizada por distintos especialistas, entre ellos:

Psiquiatras infantiles y de la adolescencia (paidopsiquiatras). Psiquiatras especializados en adultos. Neuropediatras. Pediatras del desarrollo.

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento se adapta a las necesidades particulares de cada persona.

Las estrategias terapéuticas pueden incluir programas de psicoeducación para pacientes y familiares, adaptaciones en los entornos escolares o laborales y terapias enfocadas en fortalecer habilidades cognitivas, emocionales y conductuales.

Además, las guías clínicas internacionales respaldadas por evidencia científica señalan que los medicamentos, cuando son prescritos y supervisados por un profesional de la salud, pueden reducir significativamente los síntomas principales del TDAH y mejorar el funcionamiento diario, favoreciendo que las personas desarrollen al máximo sus capacidades.

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