— Agencias 12/07/2026
Un estudio reciente sugiere que los adultos mayores tienen una percepción bastante precisa de su capacidad cognitiva en cada momento del día.
Los investigadores encontraron que las autoevaluaciones realizadas mediante relojes inteligentes coincidían estrechamente con el desempeño real del cerebro en situaciones cotidianas, según los resultados publicados en la revista Neuropsychology.
La investigadora principal, Sarah Tomaszewski Farias, profesora de neurología en la Universidad de California en Davis, explicó que las valoraciones que las personas hacían de su propio funcionamiento cognitivo en tiempo real se correspondían de manera muy cercana con su rendimiento objetivo. Según indicó, este método podría facilitar una detección más temprana del deterioro cognitivo y del riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer, incluso antes de que las pruebas cognitivas convencionales detecten alteraciones.
Para realizar el estudio, los investigadores reclutaron a 162 adultos mayores con una edad promedio de 72 años. Todos manifestaban preocupación por posibles problemas de memoria o de pensamiento, aunque sus resultados en las evaluaciones cognitivas tradicionales se encontraban dentro de los rangos considerados normales.
Durante una semana, cada participante recibió cuatro notificaciones diarias en un Apple Watch. En cada una debía calificar qué tan alerta o mentalmente ágil se sentía y describir su estado de ánimo. Además, el reloj les presentaba breves pruebas cognitivas diseñadas para medir la velocidad de procesamiento de la información y la atención.
Tomaszewski Farias explicó que, en la práctica clínica, suele pedirse a los pacientes que recuerden retrospectivamente con qué frecuencia experimentan problemas de memoria, pero esas percepciones muchas veces no coinciden con los resultados de las pruebas cognitivas. En cambio, este enfoque permitió registrar simultáneamente tanto el rendimiento cognitivo como la percepción que cada persona tenía de sus propias capacidades en el mismo momento en que realizaba sus actividades diarias.
La investigadora señaló que las evaluaciones se llevaban a cabo mientras los participantes realizaban tareas habituales, como hacer compras o labores domésticas, lo que permitió medir la función cognitiva en un entorno real y no en el ambiente controlado y poco representativo de una clínica o un laboratorio.
Los resultados mostraron que cuando los participantes percibían que su agudeza mental era ligeramente inferior a la habitual, también obtenían puntuaciones un poco más bajas en las pruebas cognitivas realizadas en ese mismo momento.
Además, los investigadores observaron que esta relación no estaba influenciada por el estado de ánimo. Sentirse triste o deprimido no modificó ni la percepción que las personas tenían de su capacidad mental ni su desempeño objetivo en las pruebas cognitivas.
Tomaszewski Farias destacó que fue especialmente relevante comprobar que el estado emocional tenía un impacto mínimo en la relación entre la percepción subjetiva de la agudeza mental y el rendimiento cognitivo real. Esto sugiere que las evaluaciones realizadas en tiempo real podrían ser un indicador más preciso del funcionamiento cerebral que las mediciones obtenidas mediante entrevistas retrospectivas en consultorios o laboratorios, donde la depresión suele influir más en las respuestas de los pacientes.
El estudio también identificó que la hora del día influye en el rendimiento cognitivo. En general, los participantes mostraron un funcionamiento mental más eficiente durante las primeras horas del día.
Según la investigadora, estos hallazgos respaldan la recomendación que con frecuencia hacen los profesionales de la salud de realizar las actividades que requieren mayor esfuerzo intelectual durante la mañana, cuando el desempeño cognitivo suele ser más alto.
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