— Agencias 12/07/2026
Investigadores han aportado nuevos hallazgos sobre una afección ocular poco visible que puede aparecer incluso después de haber padecido un caso leve de COVID-19.
De acuerdo con el estudio, cada vez más personas reportan dolor intenso en los ojos, sensibilidad a la luz, dificultades para leer y problemas para enfocar la vista meses e incluso años después de haber superado la infección.
A pesar de estos síntomas, los exámenes oftalmológicos convencionales suelen mostrar resultados normales, lo que dificulta identificar el problema.
El investigador Neil Lagali, profesor de oftalmología experimental de la Universidad de Linköping, en Suecia, explicó que las alteraciones que presentaban los pacientes no podían detectarse mediante las pruebas habituales, por lo que fue necesario recurrir a exámenes especializados. Gracias a estas evaluaciones, el equipo logró identificar las anomalías y comprender el origen de los síntomas.
Para esta investigación, publicada el 8 de julio en la revista Nature Communications, los científicos analizaron los ojos de 132 personas que habían tenido COVID-19 leve, la mayoría de las cuales continuaban presentando molestias oculares.
El estudio empleó microscopios de alta resolución para examinar las estructuras del ojo, además de realizar análisis avanzados de muestras de lágrimas.
Los resultados mostraron que los pacientes con síntomas persistentes presentaban inflamación continua y daño en los nervios responsables de controlar diversas funciones del ojo.
Asimismo, los investigadores observaron que algunos participantes tenían pupilas que permitían el ingreso de una cantidad excesiva de luz, mientras que otros desarrollaron una forma poco común de estrabismo, lo que sugiere alteraciones en el control de los músculos oculares.
La gravedad de los síntomas afectó significativamente la vida cotidiana de los pacientes, ya que aproximadamente uno de cada tres informó encontrarse con incapacidad laboral total o parcial debido a sus problemas visuales.
Lagali señaló que estas personas enfrentan importantes dificultades en su día a día y que los resultados obtenidos permiten comprender mejor qué ocurre en sus ojos, además de ofrecer varias pistas sobre los mecanismos mediante los cuales la COVID-19 pudo provocar estas alteraciones.
Los investigadores esperan que estos descubrimientos contribuyan al desarrollo de métodos de diagnóstico más precisos y de tratamientos eficaces para quienes presentan complicaciones oculares persistentes tras la infección por COVID-19.
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