— Daniela Cordova 12/07/2026
Monseñor invitó a transformar la vida dejando atrás el pecado mediante la fuerza de la fe verdadera.
En la misa correspondiente al XV Domingo del Tiempo Ordinario, celebrada en la parroquia Santiago Apóstol, Monseñor Néstor Martínez exhortó a los fieles a permitir que la palabra de Dios transforme verdaderamente sus vidas, alejándose del mal y fortaleciendo una fe firme que dé frutos de amor y esperanza.
Durante su homilía, reflexionó sobre la parábola del sembrador y explicó que la semilla representa la palabra de Dios, mientras que el terreno simboliza el corazón de cada persona, el cual puede estar dispuesto o cerrado para recibir el mensaje del Evangelio.
La fe debe guiar la vida
Monseñor señaló que muchas personas reciben con entusiasmo la palabra de Dios, pero ese fervor suele desaparecer cuando llegan las dificultades o las distracciones. Por ello, recordó que las emociones son importantes, pero no deben dirigir la vida, sino que el verdadero timón debe ser la fe en Jesucristo.

Arrancar la maleza del corazón
El sacerdote comparó el pecado, las malas decisiones y todo aquello que aleja de Dios con la maleza que invade un jardín cuando deja de cuidarse. Invitó a cada creyente a hacer un examen personal y comenzar a eliminar aquello que impide crecer espiritualmente para que la semilla de Dios pueda dar frutos abundantes.
Finalmente, Monseñor Néstor Martínez animó a los fieles a no permitir que el mal gane terreno en sus familias ni en la sociedad. Afirmó que todos fueron creados para hacer el bien y pidió trabajar diariamente en la conversión personal, convencidos de que una vida cimentada en la fe puede transformar el entorno y sembrar esperanza en la comunidad.

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