— Agencias 10/07/2026
Ciudadanos impulsan una red humanitaria desde Jalisco para enviar víveres e insumos médicos esenciales a las familias damnificadas por los recientes sismos en Venezuela.
Una iniciativa ciudadana nacida de forma independiente en un grupo de WhatsApp logró recolectar más de 7 toneladas de ayuda humanitaria en una bodega de Zapopan, Jalisco, con el firme propósito de trasladar medicamentos, alimentos no perecederos y artículos de primera necesidad hacia las regiones de Venezuela afectadas por los recientes terremotos.
Solidaridad civil sin precedentes en Jalisco
Lo que comenzó como una conversación de incertidumbre entre cuatro personas (tres ciudadanos venezolanos radicados en Guadalajara y una ciudadana mexicana) se transformó rápidamente en una sólida red de apoyo civil. Sin el respaldo de una organización humanitaria formal o una asociación civil consolidada, este grupo de voluntarios independientes logró coordinar un centro de acopio que actualmente almacena más de siete toneladas de mercancía clasificada.
El núcleo operativo de esta movilización se encuentra en una bodega facilitada temporalmente por un empresario en la colonia Arcos de Guadalupe, en el municipio de Zapopan. En este espacio, decenas de voluntarios dedican sus horas de descanso a revisar de forma estrictamente manual las fechas de caducidad, cubrir los códigos de barras para evitar la comercialización indebida de los productos y empaquetar los suministros médicos y alimentarios.
Historias de vida unidas por una emergencia
Detrás de este esfuerzo se encuentran historias de migración y resiliencia. Lenny Flores, abogada venezolana refugiada en Guadalajara desde hace dos años tras sufrir persecución política, revivió la angustia de la distancia al perder comunicación temporal con su familia durante los apagones posteriores al terremoto. A esta causa se unió Oriana, quien migró hace 11 años huyendo de la inseguridad en Guatire y cuyo amigo universitario se encuentra actualmente desaparecido bajo los escombros de un edificio colapsado en territorio venezolano.
Gabriel Hassan, especialista en relaciones públicas que reside en la capital jalisciense desde hace una década, detalló que el crecimiento del proyecto ha sido totalmente orgánico. La comunidad local ha respondido depositando insumos directamente en los hogares de los organizadores antes de centralizar la logística en el actual almacén zapopano.
Logística estricta y el reto del traslado internacional
Para garantizar la transparencia y evitar desconfianzas institucionales, los coordinadores determinaron de manera unánime recibir únicamente ayuda en especie, rechazando cualquier tipo de aportación económica en efectivo. Tras evaluar las dificultades de peso y volumen, la recolección se enfocó prioritariamente en medicamentos, insumos médicos y herramientas de rescate especializados, asegurando que cada artículo cuente con una vigencia mínima de seis meses.
El desafío inmediato radica en la transportación aérea de los cargamentos. Los organizadores han consolidado un enlace inicial con la iniciativa privada para gestionar un vuelo que partirá desde la Ciudad de México hacia Venezuela; sin embargo, hacen un llamado público a aerolíneas comerciales y empresas logísticas para agilizar la apertura de canales humanitarios adicionales que permitan el arribo pronto y seguro de los donativos a las comunidades damnificadas.
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