— Mario Alemán 10/07/2026
Una vida dedicada al servicio
Las sirenas seguirán sonando. Las patrullas continuarán recorriendo las calles. Los radios volverán a romper el silencio de cada guardia. Pero desde este 9 de julio, en alguna frecuencia invisible, faltará una voz que durante décadas fue parte de la historia de la seguridad pública de Monclova.
Miguel Ángel Sánchez Castañón, el querido "RT Castañón", respondió a su último pase de lista
Para las nuevas generaciones quizá sea solo un nombre. Para quienes vivieron aquellos años en la vieja comandancia, es imposible no recordarlo caminando con paso firme entre patrullas, agentes de Tránsito y policías preventivos. Era de esos comandantes que no necesitaban levantar la voz para imponer respeto; bastaba su presencia.
El periodista policiaco Néstor Jiménez, hoy jefe de Información de Periódico El Tiempo, fue testigo de esa época y de la calidad humana de Castañón. Lo conoció en 1998, cuando apenas comenzaba a recorrer la fuente policiaca con libreta en mano y muchas ganas de aprender.
En aquellos tiempos no existían las redes sociales ni los grupos de WhatsApp. Las noticias nacían en la comandancia. Los reporteros esperaban el siguiente reporte junto al radio de frecuencia, compartiendo café, desvelos y largas madrugadas con policías, agentes de Tránsito y comandantes. Fue ahí donde nació una amistad que el tiempo nunca borró.
Castañón era de los buenos
De los que siempre encontraban tiempo para orientar al reportero novato, para explicar un accidente, aclarar un dato o simplemente regalar una conversación mientras la ciudad dormía.
Aunque perteneció a la Policía Preventiva Municipal, su verdadero territorio siempre fue Tránsito Municipal, donde llegó a convertirse en comandante y responsable de turno. Conocía cada crucero, cada avenida y cada rincón de Monclova como la palma de su mano.
Era parte de aquella generación de uniformados que muchos llaman con orgullo la vieja guardia. Hombres para quienes el uniforme no era un empleo, sino una forma de vida; policías cuya palabra bastaba y cuyo respeto se ganaba en la calle, no en una oficina.
Quienes compartieron servicio con él también recuerdan la inseparable amistad que mantuvo con el teniente Óscar Pañeda Torres. Juntos enfrentaron incontables jornadas, accidentes, operativos y noches interminables, formando parte de una época que marcó la historia de la corporación.
Los años llevaron a Miguel Ángel a establecer su residencia en Nuevo Laredo, Tamaulipas, donde el pasado 9 de julio su corazón dejó de latir de manera inesperada. La noticia cruzó carreteras y ciudades hasta llegar a Monclova, donde más de uno volvió la mirada al pasado al enterarse de su partida.
Le sobreviven su esposa y tres hijos, quienes hoy reciben el abrazo solidario de familiares, amigos, compañeros y de quienes alguna vez coincidieron con él en una guardia, una cobertura o una madrugada cualquiera.
Los viejos reporteros saben que existen personajes que nunca se olvidan. Permanecen vivos en las anécdotas, en las fotografías amarillentas, en las libretas gastadas y en los recuerdos de una época en la que la noticia se construía recorriendo las calles y tocando la puerta de la comandancia.
Hoy, quienes lo conocieron imaginan que, en algún lugar donde no existen accidentes ni emergencias, volvió a colocarse el uniforme con el mismo orgullo de siempre. Y mientras en la tierra el radio guarda un instante de silencio, en el cielo alguien responde con firmeza:
—Presente, mi comandante "RT Castañón".
Descanse en paz.
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