— Agencias 09/07/2026
El metabolismo es el conjunto de reacciones químicas mediante las cuales el organismo convierte los alimentos y las bebidas en la energía que necesita para funcionar.
Este proceso permanece activo las 24 horas del día, incluso mientras dormimos, ya que sostiene funciones esenciales como la respiración, la circulación, la digestión, la regulación hormonal y la reparación de los tejidos.
Su función principal es garantizar un suministro constante de energía para mantener el equilibrio interno del cuerpo (homeostasis). Gracias a ello, las células pueden adaptarse a situaciones como el ejercicio, el ayuno, el embarazo o las enfermedades.
Cuando el metabolismo funciona correctamente, favorece el crecimiento, el mantenimiento de la temperatura corporal y el adecuado funcionamiento de los órganos. En cambio, las alteraciones metabólicas pueden contribuir al desarrollo de enfermedades como obesidad, diabetes tipo 2, trastornos tiroideos y deficiencias nutricionales.
Diez hábitos respaldados por la evidencia para favorecer un metabolismo saludable
1. Mantenerse activo durante el día
No solo el ejercicio programado es importante. Caminar, subir escaleras, levantarse con frecuencia y realizar tareas cotidianas aumentan el gasto energético y ayudan a contrarrestar los efectos del sedentarismo.
2. Practicar ejercicio aeróbico regularmente
Actividades como caminar a paso rápido, correr, nadar o andar en bicicleta incrementan el consumo de energía durante la actividad y mantienen beneficios metabólicos posteriores, además de mejorar la salud cardiovascular.
3. Incorporar entrenamiento de fuerza
Ejercicios con pesas, bandas elásticas, calistenia o pilates ayudan a desarrollar masa muscular. Como el tejido muscular consume más energía que el tejido adiposo, incluso en reposo, favorece un mayor gasto calórico basal.
4. Priorizar una alimentación rica en alimentos vegetales
Consumir frutas, verduras, legumbres y cereales integrales aporta fibra y nutrientes esenciales. Además de favorecer la saciedad, estos alimentos requieren un mayor trabajo digestivo y se asocian con una mejor salud metabólica.
5. Reducir el consumo de alimentos ultraprocesados
Limitar productos con grandes cantidades de azúcares añadidos, grasas saturadas y harinas refinadas ayuda a disminuir el riesgo de resistencia a la insulina, aumento de peso y alteraciones metabólicas.
Alimentos ultraprocesados y metabolismo
Una investigación publicada en Critical Reviews in Food Science and Nutrition analizó datos de más de 9.000 participantes del estudio europeo EPIC y encontró que un mayor consumo de alimentos ultraprocesados se asociaba con una "firma metabólica" característica en la sangre.
Los investigadores identificaron:
Alteraciones en 22 metabolitos circulantes. Cambios en ocho ácidos grasos plasmáticos. Incremento de biomarcadores relacionados con estrés metabólico, alteraciones del metabolismo de las grasas y posible disfunción mitocondrial. Mayor presencia de grasas trans industriales y algunos ácidos grasos saturados.
Sin embargo, el estudio fue observacional y no demuestra que los ultraprocesados causen directamente estos cambios, sino únicamente una asociación.
La importancia del sueño para el metabolismo
Dormir poco afecta mucho más que el estado de ánimo.
Una investigación de la Universidad de Columbia observó que reducir aproximadamente 90 minutos de sueño por noche durante seis semanas produjo:
Un aumento promedio de 450 gramos de peso corporal. Incremento de la circunferencia de cintura. Mayor tiempo dedicado al sedentarismo. Alteraciones hormonales, con aumento de grelina (hormona del hambre) y disminución de leptina (hormona de la saciedad).
Los expertos recomiendan dormir entre 7 y 9 horas cada noche, mantener horarios regulares y reducir el uso de pantallas antes de acostarse.
Hidratación
El agua participa en prácticamente todas las reacciones metabólicas del organismo. Una hidratación adecuada favorece:
El metabolismo energético. La actividad muscular. La utilización de grasas como fuente de energía. La regulación del apetito.
Evitar dietas extremadamente restrictivas
Reducir de forma excesiva la ingesta calórica puede provocar:
Disminución del gasto energético. Pérdida de masa muscular. Adaptaciones que dificultan la pérdida de peso a largo plazo.
Por ello, las dietas muy bajas en calorías deben realizarse únicamente bajo supervisión profesional.
Mantener horarios regulares de alimentación
Aunque el número ideal de comidas varía entre personas, evitar ayunos prolongados o consumir muy pocas calorías durante varios días puede favorecer una disminución del gasto energético y dificultar el mantenimiento de la masa muscular.
Consultar al médico ante síntomas persistentes
Cambios importantes de peso, fatiga constante, intolerancia al frío, caída del cabello o alteraciones del apetito pueden indicar problemas metabólicos, como enfermedades tiroideas u otros trastornos hormonales, que requieren evaluación médica.
Conclusión
El metabolismo no puede "acelerarse" mediante productos milagro o suplementos de eficacia dudosa. La evidencia científica muestra que las estrategias más efectivas para mantener una buena salud metabólica incluyen:
Realizar actividad física diaria. Combinar ejercicio aeróbico con entrenamiento de fuerza. Consumir una alimentación basada principalmente en alimentos frescos y ricos en fibra. Limitar los alimentos ultraprocesados. Dormir entre siete y nueve horas cada noche. Mantener una adecuada hidratación. Evitar dietas extremadamente restrictivas. Buscar atención médica cuando existan síntomas sugestivos de un trastorno metabólico.
Estos hábitos no solo favorecen un metabolismo saludable, sino que también ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y otras enfermedades crónicas.
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