¿Es seguro entrenar cuando el cuerpo no está al 100%? Lo que recomienda la medicina del deporte

— Agencias 09/07/2026

Cuando aparece un resfriado o una gripe leve, muchas personas dudan si deben mantener su rutina de ejercicio o descansar. La evidencia disponible y los especialistas en medicina deportiva coinciden en que la respuesta depende del tipo e intensidad de los síntomas. En algunos casos, realizar actividad física ligera puede ser seguro; en otros, el descanso es la mejor opción para favorecer la recuperación y evitar complicaciones.

La "prueba del cuello"

La Cleveland Clinic recomienda utilizar una regla sencilla conocida como la prueba del cuello.

Puede ser razonable realizar ejercicio suave si los síntomas se limitan a la parte superior del cuello, por ejemplo:

Congestión nasal. Moqueo. Estornudos. Dolor leve de garganta.

En estas situaciones, es preferible optar por actividades de baja intensidad y prestar atención a cómo responde el cuerpo.

Cuándo no conviene entrenar

Lo más recomendable es suspender el ejercicio cuando aparecen síntomas que afectan a todo el organismo, como:

Fiebre. Dolores musculares importantes. Escalofríos. Fatiga intensa. Tos intensa. Dificultad para respirar. Vómitos. Diarrea.

La fiebre aumenta el riesgo de deshidratación y dificulta la regulación de la temperatura corporal durante el ejercicio. Si además existen pérdidas de líquidos por vómitos o diarrea, el riesgo de desmayo también aumenta.

Las personas con enfermedades como asma o problemas cardíacos deben ser especialmente prudentes y consultar con un profesional de la salud antes de retomar la actividad física.

Si decides hacer ejercicio, reduce la intensidad

Cuando los síntomas son leves y se limita la actividad física, los especialistas recomiendan disminuir la carga aproximadamente un 50 % respecto al entrenamiento habitual.

Algunas opciones adecuadas incluyen:

Caminar. Yoga suave. Movilidad y estiramientos. Ejercicios de recuperación activa. Entrenamiento de fuerza con mucho menos peso.

Incluso una caminata de 10 a 15 minutos puede ayudar a mantenerse activo sin exigir demasiado al organismo.

Los medicamentos también importan

Algunos medicamentos utilizados durante un resfriado pueden modificar la respuesta del cuerpo al ejercicio.

Por ejemplo:

Los analgésicos y antipiréticos pueden ocultar la presencia de fiebre y dar una falsa sensación de mejoría. Los descongestionantes nasales pueden aumentar temporalmente la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Algunos inhaladores también pueden producir palpitaciones.

Si estás tomando medicamentos y planeas hacer ejercicio, conviene consultar previamente con un profesional de la salud.

Señales para detener el ejercicio de inmediato

Se debe suspender la actividad física y buscar atención médica si durante el ejercicio aparecen:

Dolor en el pecho. Dificultad para respirar. Mareos. Sensación de desmayo.

Estos síntomas requieren evaluación médica y no deben atribuirse únicamente al resfriado.

Mantener una buena hidratación

Durante cualquier enfermedad es importante:

Beber suficiente agua. Descansar adecuadamente. Dormir lo necesario. Permitir que el organismo concentre su energía en la recuperación.

Conclusión

Si los síntomas son leves y se limitan a la nariz o la garganta, el ejercicio de baja intensidad puede ser una opción para algunas personas. Sin embargo, cuando existe fiebre, síntomas generalizados, problemas gastrointestinales o dificultad para respirar, lo más recomendable es descansar hasta recuperarse. Una pausa de unos días difícilmente afectará la condición física, mientras que entrenar enfermo puede prolongar la recuperación, aumentar el riesgo de lesiones e incluso favorecer el contagio a otras personas.

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