Sucesos inadvertidos que pueden ser clave

— Juan Antonio García Villa 09/07/2026

Hasta antes del 3 de enero del año que corre, el entonces presidente espurio de Venezuela Nicolás Maduro estuvo en plan de bravucón de barrio. Carente de ingenio, sin chispa, de manera francamente vulgar, una y otra vez retó a Donald Trump a que fuera por él. Hasta que su deseo se cumplió la madrugada del tercer día del año 2026. Pero, ¿qué fue lo que sucedió antes?

Primero, procede tener presente que hacia mediados de 2024 Maduro cometió  brutal fraude electoral, para continuar como presidente de Venezuela. Teniendo bajo su férula al organismo electoral de ese país, obediente a todas sus arbitrariedades y caprichos, entre numerosos atracos llegó al extremo de inhabilitar a María Corina Machado –mujer inteligente y muy popular— para que no pudiera ser registrada como candidata presidencial y compitiera con él por la presidencia.

No contenta con lo anterior, la autoridad electoral puso mil y una trabas a la oposición. Escollos que ésta por fortuna supo y pudo superar gracias a que por primera vez, como nunca antes en un cuarto de siglo, fue la oposición capaz de unificarse. Y Maduro, contra lo que muchos suponían, fue superado en las urnas; pero además superado de manera aplastante, a grado tal que hasta el brasileño Lula da Silva le sugirió que se hiciera el correcto cómputo de la votación.

De nada sirvió, porque contra lo que dispone la ley, el llamado Consejo Nacional Electoral de ese país sin disponer y menos aún exhibir las actas de la elección, se apresuró a declarar electo a Maduro la misma noche del día de los comicios, a pesar de que con más del 80 por ciento de las actas en poder de la oposición la victoria del candidato opositor Edmunfo González Urrutia, era de tal manera contundente que el veinte por ciento restante de las actas no podía modificar el resultado final.

 

Cualquier gobierno que llegue, se mantenga en el poder o abuse en la conformación de éste (como por ejemplo en la integración de una indebida mayoría calificada en la Cámara de Diputados sin fundamento en la Constitución ni en la ley y mucho menos en el simple sentido común democrático, o en el Senado a través de métodos gangsteriles), obviamente se vuelve un gobierno muy vulnerable. Simplemente por quedar sin autoridad moral al interior y ante el resto del mundo. Y cuando esto ocurre, todo se puede esperar y ni cómo ponerse a salvo. Que fue justamente lo que sucedió con Maduro.

La elección venezolana fue el 28 de julio de 2024 y la noche de ese mismo día ilegalmente el Consejo Nacional Electoral se apresuró a declarar presidente electo a Nicolás Maduro. ¿Qué sucedió entre esa fecha y el 2 de enero de 2026, es decir, el día previo a la captura y extracción de Maduro y su esposa, quienes fueron llevados a una prisión de Nueva York?

Por el final de ese episodio, no resulta difícil imaginar qué pasó. Las cosas al interior de Venezuela se debieron haber complicado en exceso por el creciente descontento popular no sólo por el burdo fraude electoral sino por la brutal represión que siguió contra los opositores, así como las protestas en aumento a causa de las condiciones de vida cada vez más difíciles de la población.

Así las cosas, en un determinado momento, entre finales del gobierno de Joe Biden y los inicios del segundo periodo de Trump, Maduro agotó la paciencia de EUA, no tanto por sus ridículos desplantes sino por sus probados nexos con el narcotráfico. Se tomó entonces la decisión de capturarlo con la complicidad nada menos que de la vicepresidente venezolana Delcy Rodríguez y del desalmado militar y ministro sin cartera Diosdao Cabello, ambos ultra radicales de izquierda, método ideado quizá para no generar mayor ingobernabilidad. Por eso la captura y extracción de Maduro, con la colaboración cómplice de sus subordinados, resultó una operación tan fácil  como exitosa.

Conocer por versiones de acreditados diarios estadounidenses que al menos un par de gobernadores oficialistas, a los que posteriormente se han sumado varios políticos más de Morena, con el pretexto de la cancelación de sus visas en algunos casos, vienen realizando misteriosos viajes al país del norte, hace pensar en la posible repetición en México del método aplicado en Venezuela. De ser así, en más de un sentido sería un grave error del gobierno norteamericano.

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