— Agencias 08/07/2026
Cuando las temperaturas aumentan, muchas personas se enfocan únicamente en el número que marca el termómetro. Sin embargo, los especialistas explican que el impacto del calor sobre el organismo depende en gran medida de la humedad del ambiente. La combinación entre temperatura y humedad determina la capacidad del cuerpo para enfriarse y puede marcar una diferencia importante entre un calor tolerable y uno peligroso.
El contraste entre el calor seco, común en zonas desérticas, y el calor húmedo o bochorno muestra que este último representa un desafío mayor para la regulación térmica del cuerpo.
Cómo funciona el sistema natural de enfriamiento del cuerpo
El organismo humano mantiene su temperatura mediante diferentes mecanismos, siendo la evaporación del sudor uno de los más importantes.
Calor seco
En ambientes secos, el sudor puede evaporarse con facilidad desde la piel, lo que permite liberar calor de manera eficiente. Aunque este tipo de clima puede favorecer la deshidratación rápida porque la persona no siempre nota cuánto está sudando, el cuerpo suele conservar mejor su capacidad de enfriamiento.
Calor húmedo
En condiciones de alta humedad, el aire contiene una gran cantidad de vapor de agua, lo que dificulta la evaporación del sudor. Como consecuencia, el sudor permanece sobre la piel y el organismo pierde una de sus principales vías para eliminar calor.
Cuando la temperatura interna aumenta de manera excesiva y el cuerpo ya no logra compensarla, puede aparecer un golpe de calor, una condición potencialmente grave.
La importancia de la temperatura de bulbo húmedo
Para evaluar el riesgo que representa la combinación de calor y humedad, los científicos utilizan la llamada temperatura de bulbo húmedo, un indicador que refleja la capacidad del ambiente para permitir la evaporación del sudor.
Durante años se consideró que el límite máximo teórico de supervivencia humana bajo calor extremo y humedad total era cercano a los 35 °C de bulbo húmedo. Sin embargo, investigaciones posteriores han demostrado que el cuerpo humano puede presentar dificultades mucho antes.
Estudios realizados por investigadores del proyecto HEAT de la Universidad Estatal de Pensilvania indican que, para adultos jóvenes y sanos realizando actividades moderadas, el límite de tolerancia puede encontrarse alrededor de los 31 °C de bulbo húmedo. En personas vulnerables, como adultos mayores y niños, el riesgo aparece a temperaturas aún menores.
Permanecer durante largos periodos por encima de estos niveles puede comprometer la salud incluso con acceso a agua y bajo la sombra, especialmente si no existe ventilación suficiente o métodos efectivos de enfriamiento.
Medidas para protegerse según el tipo de calor
Las estrategias de prevención deben adaptarse a las condiciones ambientales.
En calor seco:
Mantener una hidratación constante, incluso si no existe una sensación intensa de sed.Reponer líquidos y electrolitos cuando la exposición sea prolongada.Utilizar protector solar y ropa ligera que proteja la piel de la radiación solar.
En calor húmedo:
Favorecer la circulación del aire y buscar espacios frescos o climatizados.Evitar actividades físicas intensas durante las horas de mayor temperatura.Tener en cuenta que los ventiladores pueden ser menos efectivos cuando la humedad es extrema, debido a que no favorecen suficientemente la evaporación del sudor.
Diferencias de tolerancia entre jóvenes y adultos mayores
El investigador W. Larry Kenney, profesor de fisiología y kinesiología en la Universidad Estatal de Pensilvania, ha señalado que la capacidad para soportar el calor húmedo cambia considerablemente con la edad.
Según sus investigaciones, los adultos jóvenes pueden comenzar a perder eficiencia para enfriarse alrededor de los 31 °C de temperatura de bulbo húmedo, mientras que en adultos mayores el límite puede reducirse aproximadamente a 27 o 28 °C debido a cambios relacionados con el envejecimiento, como una menor capacidad de sudoración y regulación térmica.
Impacto del calor extremo en el trabajo y la economía
El aumento del estrés térmico también tiene consecuencias sociales y económicas, especialmente para quienes trabajan al aire libre.
Informes internacionales han advertido que las altas temperaturas y la humedad extrema reducen la capacidad laboral de millones de personas. Los trabajadores agrícolas se encuentran entre los grupos más afectados, ya que la exposición prolongada al calor puede obligar a reducir las jornadas laborales para evitar riesgos graves para la salud.
En escenarios de mayores emisiones de gases de efecto invernadero, algunas regiones podrían enfrentar condiciones de calor húmedo que superen los límites considerados seguros para la actividad humana.
Regiones afectadas por temperaturas extremas de bulbo húmedo
El calor húmedo extremo ya no se considera únicamente una amenaza futura. Diversas zonas del mundo han registrado episodios en los que la combinación de altas temperaturas y humedad ha alcanzado niveles preocupantes.
Entre las regiones que han experimentado estos eventos se encuentran áreas de países como México, India, Pakistán y Arabia Saudita, donde las autoridades han tenido que fortalecer sistemas de alerta, mejorar la infraestructura de salud y desarrollar estrategias de adaptación frente al estrés térmico.
Conclusión
El peligro del calor no depende únicamente de la temperatura registrada por el termómetro. La humedad juega un papel fundamental porque limita la capacidad del cuerpo para enfriarse mediante la evaporación del sudor.
Mientras que el calor seco puede favorecer la pérdida rápida de líquidos, el calor húmedo representa un desafío mayor porque puede impedir que el organismo elimine el exceso de calor. Por ello, comprender la temperatura de bulbo húmedo y adoptar medidas preventivas adecuadas es esencial para reducir los riesgos durante episodios de calor extremo.
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