¿Es dolor de espalda o de riñón? Las 9 señales que pueden ayudarte

— Agencias 08/07/2026

El dolor en la parte baja de la espalda es una de las molestias más frecuentes en la población adulta. Sin embargo, no siempre tiene su origen en los músculos o la columna vertebral.

Especialistas señalan que algunas enfermedades de los riñones también pueden provocar dolor en una zona similar, lo que hace que ambas afecciones se confundan con facilidad. Aunque solo un profesional de la salud puede establecer un diagnóstico, conocer las diferencias puede ayudar a identificar cuándo es necesario acudir al médico.

1. La ubicación del dolor puede ofrecer una primera pista

No todo dolor de espalda proviene de la columna. De acuerdo con especialistas de la National Kidney Foundation y la Mayo Clinic, el dolor de origen renal suele localizarse más arriba que el dolor lumbar común.

Los riñones se encuentran debajo de las costillas, a ambos lados de la columna vertebral. Por ello, cuando existe un problema en estos órganos, la molestia generalmente se percibe en los flancos, es decir, en los costados de la espalda, justo debajo de la caja torácica. En cambio, el dolor musculoesquelético suele concentrarse en la región lumbar y puede extenderse hacia los glúteos o las piernas.

2. La forma en que duele también es diferente

Además de la ubicación, la intensidad y las características del dolor pueden aportar información importante.

El dolor muscular suele describirse como una sensación de rigidez, tensión o molestia constante que empeora al realizar movimientos, cargar peso o permanecer mucho tiempo en la misma postura.

En contraste, el dolor de origen renal suele sentirse más profundo e intenso. Cuando es provocado por cálculos renales, puede presentarse en episodios muy dolorosos que aparecen por oleadas y se irradian hacia el abdomen, la ingle o los genitales. Muchas personas lo describen como un dolor que parece surgir desde el interior del cuerpo, a diferencia del dolor muscular, que suele sentirse más superficial.

3. Si el movimiento modifica el dolor, probablemente no sea un problema renal

Una de las diferencias más útiles es observar cómo responde el dolor a los movimientos.

Cuando el origen está en los músculos o la columna, la molestia generalmente aumenta al inclinarse, girar el torso, levantar objetos o cambiar de postura. También suele aliviarse con reposo, fisioterapia, aplicación de calor o tratamientos indicados por un profesional.

Por el contrario, el dolor causado por una infección o un cálculo renal suele mantenerse prácticamente igual sin importar si la persona está sentada, acostada o caminando.

4. La fiebre puede indicar una infección en los riñones

El dolor de espalda provocado por contracturas o lesiones musculares rara vez se acompaña de fiebre.

Sin embargo, cuando el dolor aparece junto con fiebre, escalofríos y malestar general, podría tratarse de una infección renal, conocida como pielonefritis. Esta enfermedad requiere atención médica oportuna, ya que puede ocasionar complicaciones si no se trata adecuadamente.

5. Los cambios al orinar son una señal importante

Las alteraciones urinarias pueden ayudar a identificar si el problema tiene relación con los riñones o las vías urinarias.

Síntomas como ardor al orinar, necesidad frecuente de ir al baño, dificultad para orinar, presencia de sangre en la orina o cambios en su color, olor o aspecto aumentan la posibilidad de que el dolor tenga un origen renal.

Estas manifestaciones son poco habituales cuando el dolor se debe únicamente a una lesión muscular o a un problema de la columna.

6. Náuseas y vómitos pueden acompañar el dolor renal

Aunque suelen asociarse con trastornos digestivos, las náuseas y los vómitos también pueden aparecer en algunas enfermedades renales.

Los cálculos renales, por ejemplo, pueden provocar un dolor tan intenso que desencadene estos síntomas. En las infecciones renales también son frecuentes la pérdida del apetito, la debilidad y una sensación general de enfermedad.

Estos síntomas rara vez forman parte de un dolor muscular común.

7. La mayoría de los dolores de espalda tienen un origen musculoesquelético

Los especialistas recuerdan que la mayor parte de los dolores de espalda no están relacionados con los riñones.

Entre las causas más frecuentes se encuentran las malas posturas, permanecer sentado durante largos periodos, levantar objetos de manera incorrecta, las lesiones deportivas, las contracturas musculares y el desgaste de los discos intervertebrales.

En la mayoría de los casos, estas molestias mejoran gradualmente con ejercicio supervisado, fortalecimiento muscular, reposo relativo y el tratamiento recomendado por un profesional de la salud.

8. ¿Cuándo es más probable que el origen sea un problema renal?

Es importante buscar atención médica cuando el dolor se acompaña de alguno de los siguientes signos:

Dolor intenso en uno de los costados.Fiebre mayor de 38 °C.Sangre en la orina.Náuseas o vómitos persistentes.Dificultad importante para orinar.Escalofríos.Antecedentes de cálculos renales o infecciones urinarias recurrentes.

La presencia de estos síntomas hace más probable que el dolor esté relacionado con una enfermedad renal y no únicamente con un problema muscular.

9. Evita el autodiagnóstico

Aunque estas diferencias pueden servir como orientación, los especialistas enfatizan que no es posible identificar con certeza la causa del dolor únicamente por los síntomas.

En muchos casos son necesarios estudios como análisis de sangre y orina, ultrasonido renal, radiografías o tomografías para establecer un diagnóstico preciso.

Además, existen otras enfermedades —como trastornos de la columna vertebral, problemas ginecológicos, enfermedades gastrointestinales o afecciones vasculares— que pueden producir molestias similares. Por ello, automedicarse durante varios días pensando que se trata únicamente de un dolor muscular puede retrasar el diagnóstico y el tratamiento adecuado.

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