— Agencias 08/07/2026
Cuidar a un familiar con demencia puede generar una gran carga emocional, y un estudio reciente sugiere que parte de ese estrés podría estar relacionado con la tendencia de los cuidadores a quedarse atrapados en pensamientos repetitivos y negativos.
La investigación, publicada en la revista The Gerontologist, encontró que las personas que dedican mucho tiempo a darle vueltas a preocupaciones, experiencias difíciles o situaciones angustiantes son más propensas a que su ansiedad cotidiana evolucione hacia niveles más elevados de estrés y depresión.
Ante este panorama, los investigadores señalaron que el entrenamiento en mindfulness o atención plena podría ser una herramienta útil para interrumpir esos patrones de pensamiento y ayudar a los cuidadores a manejar mejor la carga emocional.
"Nuestra investigación se centró en la rumiación, es decir, la tendencia a revivir una y otra vez preocupaciones o experiencias difíciles sin encontrar una solución", explicó la investigadora principal Tina Savla, profesora de Desarrollo Humano y Ciencias de la Familia en Virginia Tech, en Blacksburg.
Según Savla, el objetivo era determinar si la rumiación actúa como el vínculo que transforma la ansiedad en un malestar emocional más intenso y evaluar si las prácticas de mindfulness pueden modificar ese proceso.
Para llevar a cabo el estudio, el equipo reclutó a 133 personas encargadas del cuidado de veteranos con demencia, quienes fueron asignados al azar a uno de dos programas de apoyo.
Uno de los programas se enfocó en fortalecer habilidades para resolver problemas, replantear pensamientos negativos y fomentar la aceptación de las situaciones difíciles.
El segundo incorporó ejercicios de atención plena diseñados específicamente para disminuir la rumiación y reducir el impacto de los pensamientos repetitivos.
"Los cuidadores de veteranos con demencia representan un ejemplo de las situaciones más exigentes que puede enfrentar una persona dedicada al cuidado de un familiar", señaló Savla. "Esto nos permitió analizar, dentro de un sistema de salud real y con familias sometidas a una presión constante, cómo la ansiedad alimenta estos ciclos de pensamiento repetitivo y cómo estos, a su vez, se relacionan con la depresión y el estrés."
Los resultados confirmaron que la rumiación se asocia con mayores niveles de depresión y estrés entre los cuidadores que experimentaban una ansiedad más elevada.
Además, los investigadores observaron que las prácticas de mindfulness parecían disminuir la ansiedad, especialmente cuando se implementaban antes de que esta alcanzara niveles difíciles de controlar.
Por su parte, la investigadora Nahyun Kim, estudiante de doctorado en Desarrollo Humano y Ciencias de la Familia en Virginia Tech, destacó que las intervenciones no producen el mismo efecto en todas las personas.
"Algunos cuidadores con ansiedad pueden beneficiarse de este tipo de programas, mientras que otros podrían necesitar estrategias diferentes. Por ello, es importante analizar las circunstancias particulares de cada cuidador y ofrecer un apoyo adaptado a sus necesidades", explicó.
El equipo de investigación continuará dando seguimiento a los participantes para conocer los efectos a largo plazo. Sin embargo, los autores subrayaron que las estrategias personales de afrontamiento no son suficientes por sí solas.
Savla concluyó que el apoyo psicológico debe complementarse con medidas estructurales, como ampliar los servicios de respiro para cuidadores, impulsar políticas de licencias laborales para quienes brindan cuidados, ofrecer programas de capacitación cubiertos por Medicare y desarrollar modelos integrales de atención que ayuden a reducir la carga física y emocional de los cuidadores.
Instala la nueva aplicación de El Tiempo MX