— Agencias 07/07/2026
En el minuto 79, Cristian Romero, conocido como "Cuti", se sumó al ataque, ingresó al área y marcó de cabeza. Cuatro minutos después, en el 83, Lionel Messi aprovechó un rebote dentro del área para anotar otro gol. Finalmente, en el tiempo de descuento, al minuto 92, Enzo Fernández conectó un cabezazo que terminó en el fondo de la red y selló la remontada.
En apenas trece minutos, millones de argentinos pasaron de la frustración a la euforia. Sin embargo, además de la emoción, el organismo experimentó una intensa respuesta fisiológica caracterizada por aumento del estrés, aceleración de la frecuencia cardíaca y elevación de la presión arterial. El agónico triunfo de Argentina por 3-2 sobre Egipto no solo transformó el estado de ánimo de los aficionados, sino que también representó un importante desafío para la salud cardiovascular de muchas personas.
Al concluir el encuentro, Infobae entrevistó al cardiólogo y divulgador científico argentino Jorge Tartaglione, quien utilizó la expresión "El VAR del corazón" para explicar cómo un partido de esta intensidad puede afectar al sistema cardiovascular, incluso cuando se observa desde la tranquilidad del hogar.
Según explicó el especialista, si fuera posible observar el corazón durante un momento de tanta tensión, se apreciaría un incremento en la liberación de neurotransmisores que provocan el estrechamiento de los vasos sanguíneos y favorecen la agregación de plaquetas. La combinación de ambos procesos puede facilitar la aparición de obstrucciones en las arterias coronarias, además de incrementar la frecuencia cardíaca.
Tartaglione señaló que esta respuesta no comienza únicamente cuando inicia el partido. De hecho, diversos estudios han demostrado que aproximadamente dos horas antes del encuentro la frecuencia cardíaca empieza a aumentar en quienes viven el fútbol con intensidad. El punto máximo suele alcanzarse con el silbatazo inicial, cuando la ansiedad se incrementa considerablemente.
Otro elemento que contribuye al estrés, explicó el cardiólogo, es la sensación de impotencia propia del espectador. El aficionado no puede intervenir en el desarrollo del partido ni influir sobre el rendimiento de los jugadores, lo que genera una tensión emocional adicional.
Cuatro recomendaciones para proteger el corazón durante un partido
Con base en su experiencia clínica y en la evidencia científica, Tartaglione destacó cuatro medidas que pueden ayudar a disminuir el riesgo cardiovascular durante encuentros de alta intensidad emocional.
No suspender los medicamentos
El especialista advirtió que algunas personas olvidan o deciden no tomar sus medicamentos debido a la emoción del partido, lo cual representa un error importante.
Explicó que individuos con factores de riesgo como tabaquismo, hipertensión, obesidad o consumo frecuente de alcohol pueden presentar un evento cardiovascular durante un episodio de estrés intenso si además descuidan su tratamiento médico.
Evitar excesos en la comida y el alcohol
También recomendó prestar atención a lo que se consume mientras se ve el partido.
La combinación de comidas abundantes, botanas ricas en grasas, bebidas alcohólicas y un elevado nivel de estrés puede aumentar la carga sobre el sistema cardiovascular, especialmente en personas con antecedentes de enfermedad cardíaca o factores de riesgo.
Reducir la intensidad emocional de la transmisión
Tartaglione comentó que el estilo apasionado de las narraciones deportivas puede incrementar aún más la tensión emocional.
Por ello, en algunas personas puede ser útil ver el partido con el volumen bajo o incluso sin relato, con el objetivo de disminuir parte del estrés generado por la transmisión.
Mantener una adecuada hidratación
El cardiólogo destacó que una correcta hidratación también favorece el funcionamiento del sistema cardiovascular.
Además de cuidar la alimentación antes, durante y después del partido, recomendó consumir suficiente agua para contribuir al buen funcionamiento del organismo.
Personas que deben extremar precauciones
El especialista hizo especial énfasis en quienes presentan mayor vulnerabilidad cardiovascular, como personas con stent coronario, antecedentes de infarto agudo de miocardio, cirugías cardíacas, hipertensión arterial, diabetes o enfermedad vascular.
Para este grupo, recomendó consultar previamente con su médico sobre las medidas más apropiadas para afrontar situaciones de alta carga emocional como un partido decisivo.
La evidencia científica respalda esta relación
Según Tartaglione, numerosos estudios han demostrado la asociación entre las emociones intensas generadas por el fútbol y el aumento de eventos cardiovasculares.
Uno de los primeros trabajos analizó lo ocurrido tras el partido entre Argentina e Inglaterra durante la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998. Ese día, cuando Argentina eliminó a Inglaterra en la tanda de penales, las hospitalizaciones por infarto aumentaron aproximadamente un 27 % en territorio inglés.
Otro estudio, publicado en el The New England Journal of Medicine en 2008, evaluó las emergencias cardiovasculares registradas en Múnich durante la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006.
Los investigadores observaron que, conforme avanzaba la selección alemana en el torneo, también aumentaban las hospitalizaciones por problemas cardíacos. El mayor incremento ocurrió durante el encuentro en el que Alemania eliminó a Argentina por penales, registrándose un aumento cercano al 30 % en los ingresos por infarto y dolor torácico, incluso entre personas jóvenes sin antecedentes cardiovasculares.
El cardiólogo también recordó un caso publicado por la Revista Uruguaya de Cardiología, relacionado con el histórico penal ejecutado por Sebastián Abreu durante los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. En ese momento, una aficionada uruguaya sufrió un infarto agudo de miocardio debido a la intensa carga emocional.
Las emociones positivas también benefician al corazón
No todas las emociones intensas tienen consecuencias negativas.
Tartaglione recordó que durante la final del Mundial de Francia 1998, disputada el 14 de julio, fecha en que se celebra la fiesta nacional francesa, las hospitalizaciones por causas cardiovasculares disminuyeron en París y en otras regiones del país.
Este hallazgo sugiere que las emociones positivas y la alegría también pueden ejercer efectos favorables sobre la salud cardiovascular, demostrando que el impacto emocional depende no solo de su intensidad, sino también de su naturaleza.
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