— Agencias 07/07/2026
El cansancio constante se ha convertido en una de las molestias más comunes entre personas adultas de distintas edades.
El ritmo de vida acelerado, el estrés, el uso excesivo de dispositivos electrónicos y la falta de un descanso adecuado llevan a muchas personas a buscar soluciones rápidas para recuperar energía. Sin embargo, organizaciones como la Organización Mundial de la Salud, los Centers for Disease Control and Prevention y especialistas en medicina del sueño señalan que la vitalidad diaria depende, en gran medida, de los hábitos cotidianos. Antes de recurrir a medicamentos o suplementos, conviene fortalecer aquellas conductas respaldadas por la evidencia científica que favorecen un mayor nivel de energía.
Dormir más no siempre significa descansar mejor
Aunque muchas personas consideran que dormir ocho horas es suficiente para despertar con energía, la calidad del sueño es igual o incluso más importante que la cantidad.
Interrupciones frecuentes durante la noche, dormir en un ambiente con ruido o utilizar el teléfono móvil antes de acostarse pueden afectar las fases profundas del sueño, indispensables para la recuperación física y mental.
Los especialistas recomiendan mantener horarios regulares para dormir, evitar el consumo de cafeína en las horas previas al descanso, reducir la exposición a la luz azul emitida por pantallas y procurar que la habitación permanezca oscura, silenciosa y con una temperatura agradable. Si el cansancio continúa durante varias semanas a pesar de dormir lo suficiente, es importante acudir a un profesional de la salud para descartar trastornos como la apnea del sueño.
La deshidratación también puede disminuir tu energía
Incluso una pérdida moderada de líquidos puede afectar la concentración, alterar el estado de ánimo y provocar sensación de agotamiento.
Muchas personas esperan a tener sed para beber agua, aunque esta sensación suele aparecer cuando el organismo ya ha comenzado a deshidratarse.
La cantidad de agua necesaria varía según factores como la edad, el clima, el nivel de actividad física y el estado de salud. Además del agua, frutas y verduras con alto contenido de líquidos contribuyen a mantener una hidratación adecuada. La presencia de orina muy oscura, boca seca o dolores de cabeza frecuentes puede indicar que es necesario mejorar los hábitos de hidratación.
Mantenerte activo puede ayudarte a sentirte menos cansado
Aunque parezca contradictorio, realizar actividad física de manera regular contribuye a aumentar los niveles de energía.
Diversas investigaciones muestran que el ejercicio mejora la circulación sanguínea, facilita el transporte de oxígeno hacia los tejidos y estimula la liberación de sustancias relacionadas con el bienestar.
No es necesario realizar entrenamientos intensos. Caminar alrededor de 30 minutos al día, subir escaleras o practicar ejercicios de fuerza varias veces por semana puede generar beneficios importantes. Los expertos destacan que evitar el ejercicio por sentirse cansado suele ser un error, ya que el movimiento ayuda a combatir la fatiga de forma progresiva.
Un desayuno equilibrado favorece una energía más estable
Comenzar el día con alimentos ricos en azúcares refinados puede proporcionar un aumento rápido de energía, pero este efecto suele ser temporal.
Posteriormente, los niveles de glucosa pueden descender de forma brusca, provocando nuevamente cansancio y falta de concentración.
Los especialistas en nutrición recomiendan incluir en el desayuno alimentos que aporten proteínas, fibra y grasas saludables, como avena, yogur natural, frutas, huevos o frutos secos. Esta combinación favorece un suministro de energía más constante durante la mañana.
El estrés prolongado agota al organismo
Cuando una persona atraviesa situaciones de estrés, el organismo libera hormonas que permiten responder a los desafíos cotidianos.
Sin embargo, si este estado de alerta se mantiene durante semanas o meses, el desgaste físico y mental aumenta considerablemente.
Los profesionales de la salud mental aconsejan hacer pausas durante la jornada, practicar técnicas de respiración, meditación o actividades recreativas, además de establecer límites claros entre las responsabilidades laborales y el tiempo personal. Reducir el estrés puede disminuir significativamente la sensación de agotamiento.
La luz natural ayuda a regular el reloj biológico
Recibir luz solar durante las primeras horas del día contribuye a sincronizar el ritmo circadiano, responsable de regular los ciclos de sueño y vigilia.
Permanecer la mayor parte del tiempo en espacios cerrados puede alterar este proceso y favorecer la sensación de cansancio.
Hábitos sencillos como abrir las cortinas al despertar, salir a caminar por la mañana o trabajar cerca de una ventana pueden ayudar al organismo a mantener un mejor equilibrio entre los periodos de actividad y descanso.
Una alimentación completa proporciona el combustible necesario
La energía que utiliza el organismo proviene de los alimentos que consume.
Las dietas muy restrictivas o con un aporte insuficiente de nutrientes pueden favorecer la aparición de fatiga y disminuir el rendimiento diario.
Los especialistas recomiendan incluir frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, proteínas magras y grasas saludables en la alimentación. Además, nutrientes como el hierro, la vitamina B12 y el ácido fólico participan en la producción de energía. Si existe una deficiencia nutricional, el tratamiento deberá ser indicado por un profesional de la salud.
Realizar pausas activas mejora el rendimiento
Permanecer sentado durante muchas horas seguidas puede reducir la actividad muscular y aumentar la sensación de pesadez.
Levantarse aproximadamente cada hora para caminar unos minutos, estirar las piernas o movilizar los hombros favorece la circulación sanguínea y ayuda a disminuir la fatiga física.
Por esta razón, muchas empresas han incorporado pausas activas durante la jornada laboral, ya que contribuyen a mejorar la concentración y reducir el cansancio acumulado.
El agotamiento persistente también puede indicar un problema de salud
Aunque adoptar hábitos saludables suele mejorar los niveles de energía, el cansancio constante no siempre está relacionado con el estilo de vida.
En algunos casos puede ser consecuencia de enfermedades como la anemia, trastornos de la tiroides, diabetes, alteraciones del sueño, depresión, infecciones o enfermedades cardiovasculares.
Si el agotamiento se mantiene durante varias semanas, empeora progresivamente o se acompaña de síntomas como pérdida de peso, fiebre o dificultad para respirar, es recomendable acudir al médico para realizar una evaluación completa.
La energía diaria es el resultado de múltiples factores
Sentirse con mayor vitalidad no depende de una bebida energética ni de un suplemento milagroso.
La evidencia científica demuestra que dormir bien, mantenerse hidratado, realizar actividad física con regularidad, controlar el estrés y seguir una alimentación equilibrada son hábitos que influyen directamente en los niveles de energía.
Los especialistas coinciden en que los cambios pequeños pero constantes suelen ofrecer mejores resultados que las soluciones rápidas. Si el cansancio continúa a pesar de adoptar estas medidas, una valoración médica permitirá identificar la causa y establecer el tratamiento más adecuado.
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