— Agencias 06/07/2026
La especialista en medicina interna y e-Health Medical Manager de Cigna Healthcare España, Daniela Silva, explica que la hodofobia, término utilizado para describir el miedo intenso e irracional a viajar, puede generar síntomas físicos como palpitaciones, tensión muscular, problemas digestivos y alteraciones del sueño, incluso antes de iniciar un viaje.
De acuerdo con la especialista, el origen de este temor puede variar entre personas. En algunos casos está relacionado directamente con el medio de transporte, como el miedo a volar o conducir, mientras que en otros se vincula con situaciones asociadas al viaje, como alejarse de un ambiente conocido, sentirse sin posibilidad de escapar o preocuparse por necesitar atención médica lejos del hogar.
Desde Cigna Healthcare señalan que esta fobia no necesariamente aparece después de una experiencia negativa. También puede estar influida por factores como una predisposición genética, ciertos rasgos de personalidad o una tendencia a percibir algunas circunstancias como peligrosas o amenazantes.
¿Qué ocurre en el cerebro durante una fobia a viajar?
La ansiedad relacionada con una fobia tiene una explicación desde el funcionamiento del cerebro. Cuando una persona enfrenta una situación que le genera miedo, o incluso cuando solamente piensa en ella, se activan zonas cerebrales relacionadas con la respuesta de amenaza, especialmente la amígdala, una estructura encargada de detectar posibles peligros y preparar al organismo para reaccionar.
Esta activación provoca cambios físicos como aumento de la frecuencia cardíaca, respiración acelerada y tensión muscular. Aunque este mecanismo es una respuesta natural de protección, en las fobias ocurre ante situaciones que realmente no representan un riesgo, lo que puede afectar diferentes funciones del cuerpo y disminuir la calidad de vida.
Los especialistas también advierten que evitar viajar no elimina el miedo. Aunque cancelar o rechazar un viaje puede producir tranquilidad inmediata, esta conducta puede reforzar la idea de que la situación era peligrosa. Con el tiempo, este aprendizaje mantiene la fobia y puede provocar que la ansiedad aumente ante futuras experiencias similares.
Daniela Silva destaca la importancia de identificar aquellas señales que comienzan a interferir con la vida diaria. Detectar el problema de manera temprana puede ayudar a evitar que el miedo se vuelva persistente y limite cada vez más el bienestar personal.
Aumentan las adicciones en personas mayores de 40 años
Por otro lado, Proyecto Hombre alertó recientemente sobre el cambio en el perfil de las personas que reciben atención por problemas de adicción. La organización informó que la edad promedio de los usuarios aumentó de 38.1 años en 2016 a 40.7 años actualmente, además de registrar un incremento importante en los problemas de salud mental.
Según el Informe Observatorio, elaborado con información de 4 mil 396 personas atendidas en 28 centros y programas de toda España, las adicciones presentan una mayor complejidad debido al envejecimiento de los pacientes, el aumento de trastornos psicológicos y una mayor participación de mujeres en los tratamientos.
El estudio indica que el 76.9% de las personas atendidas presenta ansiedad severa, mientras que el 46.6% reporta pensamientos relacionados con el suicidio.
Durante la presentación del informe, Elena Presencio, directora general de la Asociación Proyecto Hombre, señaló que las personas atendidas llegan con problemáticas más complejas, incluyendo una mayor edad, dificultades de salud mental, problemas laborales y económicos, además de redes familiares y sociales más debilitadas.
Actualmente, la edad media de las personas atendidas es de 40.7 años. Asimismo, la participación femenina aumentó hasta representar el 21.3% de los casos, en comparación con el 16.2% registrado hace una década.
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