— Agencias 06/07/2026
Despertar con frecuencia sintiendo cansancio, tener la necesidad constante de abrigarse aunque la temperatura no sea baja o notar que las uñas se vuelven frágiles pueden ser señales que hagan pensar en una posible deficiencia de hierro.
El doctor David Brill, médico familiar de Cleveland Clinic en Estados Unidos, explicó que el hierro es un mineral fundamental para la producción de hemoglobina, una proteína presente en los glóbulos rojos encargada de transportar oxígeno a través del organismo.
Cuando el consumo de hierro no es suficiente, los niveles de hemoglobina pueden disminuir y limitar el transporte adecuado de oxígeno hacia los tejidos, lo que puede favorecer la aparición de anemia.
¿Qué es el hierro y cómo se relaciona con la anemia?
La falta de hierro es la causa más frecuente de anemia, una condición en la que el organismo no cuenta con suficientes glóbulos rojos sanos. Este tipo de anemia recibe el nombre de anemia ferropénica.
Es posible tener niveles bajos de hierro sin desarrollar todavía anemia, pero la deficiencia de este mineral suele representar una etapa inicial antes de que aparezca la alteración en la sangre.
Las causas de la deficiencia de hierro pueden ser diversas. Entre ellas se encuentran una alimentación insuficiente en este mineral, dietas muy restrictivas, enfermedades inflamatorias intestinales, mayores necesidades durante el embarazo o pérdidas de sangre, como ocurre con menstruaciones abundantes o hemorragias internas.
Los especialistas también señalan que factores como la edad, el sexo y los antecedentes médicos pueden influir en el riesgo de presentar niveles bajos de hierro.
10 señales que pueden indicar falta de hierro
La deficiencia de hierro puede provocar síntomas que afectan la energía, la capacidad física y la concentración. Según especialistas de Cleveland Clinic y Mayo Clinic, algunas señales frecuentes son:
1. Piel pálida o con tono amarillentoLa disminución de hierro puede ocasionar palidez, especialmente visible en el rostro, los labios o la parte interna de los párpados. En algunas personas también puede aparecer una tonalidad amarillenta en la piel.
2. Cansancio persistente o fatiga sin explicaciónSentirse agotado incluso después de dormir o descansar es uno de los síntomas más habituales cuando existe una baja disponibilidad de hierro.
3. Debilidad físicaLa falta de este mineral puede generar menor energía y dificultad para realizar actividades cotidianas.
4. Falta de aire o dificultad para respirarAl disminuir el transporte de oxígeno hacia los tejidos, pueden aparecer problemas para respirar, especialmente durante el ejercicio o esfuerzos habituales.
5. Sensación frecuente de fríoAlgunas personas con deficiencia de hierro pueden experimentar frío constante, principalmente en manos y pies.
6. Deseo de consumir hielo (pagofagia)La necesidad de masticar hielo puede aparecer como una manifestación de la falta de hierro. Esta práctica puede provocar daños dentales y molestias en la mandíbula.
7. Deseo de comer sustancias no alimenticias (pica)En algunos casos pueden aparecer antojos poco habituales, como consumir tierra, cabello u otros materiales que no son alimentos.
8. Cambios en las uñasLas uñas pueden volverse más débiles, delgadas o quebradizas.
9. Uñas con forma de cuchara (coiloniquia)Este cambio se caracteriza por uñas más planas y con una curvatura hacia adentro en lugar de crecer con una forma normal.
10. Caída del cabelloLa deficiencia de hierro puede estar relacionada con la pérdida de cabello, especialmente mediante un proceso conocido como efluvio telógeno, aunque no es el síntoma más común.
La intensidad de estas manifestaciones depende de factores como la gravedad de la deficiencia, la rapidez con la que aparece, la edad y el estado general de salud. Algunas personas incluso pueden presentar niveles bajos de hierro sin notar síntomas.
Personas con mayor riesgo de deficiencia de hierro
Aunque cualquier persona puede desarrollar falta de hierro, existen grupos con mayor probabilidad de presentar este problema.
Entre ellos se encuentran:
Mujeres con menstruaciones abundantes debido a la pérdida de sangre.Mujeres embarazadas, porque durante esta etapa aumentan las necesidades de hierro.Bebés y niños en etapas de crecimiento.Personas vegetarianas, debido a diferencias en la absorción del hierro presente en algunos alimentos vegetales.Donantes frecuentes de sangre.Deportistas, especialmente aquellos que realizan entrenamientos intensos.
En el caso de los atletas, una disminución en el rendimiento o una falta de aire mayor a la habitual durante el ejercicio puede ser una señal de alerta, sobre todo si aparece junto con otros síntomas.
El doctor Brill señaló además que las mujeres negras pueden presentar un riesgo elevado de anemia por deficiencia de hierro, aunque algunos signos visuales como la palidez pueden ser menos evidentes en tonos de piel más oscuros, por lo que otros síntomas pueden adquirir mayor importancia.
Cuándo acudir al médico y cómo se diagnostica
Si una persona sospecha que puede tener una deficiencia de hierro, lo recomendable es consultar con un profesional de salud. Un análisis de sangre puede ayudar a identificar el problema, pero la evaluación debe incluir otros aspectos como antecedentes médicos, hábitos alimenticios y posibles causas de la disminución del hierro.
Brill destacó que la historia clínica y la exploración física siguen siendo herramientas fundamentales para complementar los estudios de laboratorio.
Cuando se confirma el diagnóstico, el médico puede solicitar controles periódicos para observar la evolución de los niveles de hierro y la respuesta al tratamiento.
La anemia por falta de hierro no debe diagnosticarse ni tratarse sin supervisión médica, ya que consumir cantidades excesivas de hierro puede ser perjudicial para el organismo.
Tratamiento de la anemia por deficiencia de hierro
La recuperación de los niveles adecuados de hierro depende de la causa y la gravedad del problema. En algunos casos puede ser suficiente realizar cambios en la alimentación e incluir más alimentos ricos en hierro.
En otras situaciones, el especialista puede indicar suplementos de hierro o tratamientos intravenosos cuando sea necesario.
También es importante investigar la causa de la deficiencia, ya que en ciertos casos puede estar relacionada con enfermedades subyacentes que requieren atención específica.
El tratamiento adecuado será determinado por el médico según las características de cada persona. Aunque no existe una solución inmediata, muchos pacientes pueden comenzar a notar mejoría después de algunos meses con el manejo correcto.
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