Un neurocientífico de Stanford analizó cómo la edad afecta al cerebro

— Agencias 05/07/2026

Los avances en neurociencia y tecnología están impulsando nuevas estrategias para preservar la salud cerebral durante el envejecimiento.

Entre ellas destacan los ejercicios cognitivos personalizados y la realidad virtual, herramientas que buscan mejorar funciones mentales, favorecer la rehabilitación y aumentar la calidad de vida de las personas mayores.

Ejercicios cognitivos adaptados a cada persona

Durante una conversación en The Living Room Podcast, el neurocientífico Walter Greenleaf explicó que los programas de entrenamiento cognitivo desarrollados en entornos virtuales pueden mejorar funciones ejecutivas como la atención, la memoria de trabajo y la capacidad para resolver problemas.

Según el especialista, algunos adultos mayores que realizan este tipo de entrenamiento han logrado obtener resultados comparables con los de personas mucho más jóvenes, lo que respalda la idea de que el cerebro mantiene cierta capacidad de adaptación (plasticidad) incluso en edades avanzadas.

No obstante, es importante señalar que estos resultados corresponden a investigaciones específicas y no significan que todas las personas recuperen el mismo nivel de funcionamiento ni que estas intervenciones reviertan por completo el envejecimiento cerebral.

La importancia de la personalización

Uno de los aspectos más prometedores es la posibilidad de adaptar los ejercicios a las necesidades de cada individuo.

Las nuevas tecnologías permiten:

Ajustar la dificultad según el rendimiento. Proporcionar retroalimentación inmediata. Medir el progreso en tiempo real. Diseñar programas específicos para distintos objetivos cognitivos.

Este enfoque personalizado podría favorecer una mayor adherencia a los tratamientos y mejores resultados a largo plazo.

Realidad virtual aplicada a la salud mental

La realidad virtual también se utiliza como apoyo en tratamientos psicológicos.

Según Greenleaf, estos entornos inmersivos permiten recrear situaciones controladas para trabajar con personas que presentan:

Fobias. Trastorno por estrés postraumático. Ansiedad. Algunas adicciones.

Al exponerse de manera gradual y supervisada a los estímulos que generan malestar, los pacientes pueden desarrollar estrategias de afrontamiento en un entorno seguro. Esta técnica, conocida como terapia de exposición, ya cuenta con evidencia científica para determinadas afecciones cuando es aplicada por profesionales capacitados.

Tecnología para fomentar hábitos saludables

El especialista también planteó que futuras tecnologías, como las gafas inteligentes combinadas con inteligencia artificial, podrían ofrecer recomendaciones personalizadas durante las actividades diarias.

Entre las funciones imaginadas se encuentran:

sugerencias sobre alimentos más saludables; recordatorios para realizar actividad física; monitoreo de indicadores fisiológicos; seguimiento continuo de objetivos de salud.

Aunque algunas de estas aplicaciones ya existen de forma limitada, muchas todavía se encuentran en desarrollo.

Un complemento, no un reemplazo

Los expertos coinciden en que estas herramientas tecnológicas no sustituyen los hábitos que han demostrado proteger la salud cerebral, como:

realizar actividad física de manera regular; mantener una alimentación equilibrada; dormir lo suficiente; controlar la presión arterial, la diabetes y el colesterol; mantenerse socialmente activo; estimular el cerebro mediante aprendizaje y actividades intelectuales.

La tecnología puede convertirse en un apoyo valioso, pero su eficacia depende de que esté integrada dentro de un plan de salud más amplio y basado en evidencia.

Un campo con gran potencial

La combinación de inteligencia artificial, realidad virtual y entrenamiento cognitivo representa una de las áreas de investigación más prometedoras para el envejecimiento saludable. Sin embargo, aún se necesitan estudios de mayor duración para confirmar qué beneficios se mantienen a largo plazo y en qué grupos de personas estas intervenciones resultan más efectivas.

En conjunto, estas innovaciones podrían convertirse en herramientas importantes para complementar la prevención y la rehabilitación del deterioro cognitivo, siempre bajo la orientación de profesionales de la salud cuando sea necesario.

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