Cómo empezar a hacer ejercicio desde cero sin rendirse en el intento

— Agencias 05/07/2026

El estilo de vida actual ha favorecido un aumento considerable del sedentarismo, una situación que afecta de manera importante la salud general de las personas.

La falta de actividad física deteriora el sistema cardiovascular, reduce la masa muscular y eleva el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas. Además, desde el punto de vista emocional, permanecer inactivo se relaciona con mayores niveles de estrés, ansiedad y depresión. En contraste, realizar ejercicio de manera habitual aporta numerosos beneficios, como la liberación de endorfinas que mejoran el estado de ánimo y el fortalecimiento del sistema inmunológico.

Pasar de una vida sedentaria a una más activa implica un reto que no solo involucra el aspecto físico, sino también el mental. En quienes comienzan a ejercitarse, el principal obstáculo suele ser la expectativa de obtener resultados rápidos y la tendencia a adoptar rutinas demasiado exigentes desde el inicio. Para evitar abandonar el proceso, es importante asumir una perspectiva basada en el progreso gradual. En las primeras etapas, la constancia tiene un impacto mucho mayor que la intensidad, lo que permite desarrollar una relación saludable y duradera con el ejercicio.

Cómo crear una rutina básica en casa

Iniciar un estilo de vida activo no requiere acudir a un gimnasio ni invertir en equipos costosos. El hogar puede convertirse en un espacio ideal para realizar una rutina sencilla y eficaz de aproximadamente veinte minutos al día. Este tiempo es suficiente para incorporarlo fácilmente a la rutina diaria y, al mismo tiempo, generar beneficios físicos cuando los ejercicios se realizan con una técnica adecuada y de forma constante.

La rutina debe dividirse en tres etapas esenciales, comenzando siempre con un calentamiento. Durante los primeros cinco minutos, el propósito es aumentar la temperatura corporal y preparar las articulaciones para el esfuerzo. Para ello, pueden realizarse movimientos suaves de movilidad articular, como giros de cuello, hombros, caderas y tobillos, acompañados de una caminata ligera en el mismo lugar. Este paso es indispensable, ya que disminuye el riesgo de lesiones y mejora el desempeño durante el entrenamiento.

La parte principal de la rutina, con una duración aproximada de diez minutos, debe incluir ejercicios con el propio peso corporal que trabajen los principales grupos musculares. Un circuito sencillo puede integrar sentadillas para fortalecer las piernas, flexiones de brazos para desarrollar la parte superior del cuerpo, planchas para fortalecer el abdomen y la zona media, y zancadas alternas para mejorar el equilibrio y la estabilidad. Lo ideal es realizar cada ejercicio durante cuarenta segundos y descansar veinte segundos antes de continuar con el siguiente, logrando así un estímulo tanto muscular como cardiovascular sin necesidad de utilizar implementos.

Los últimos cinco minutos deben dedicarse al enfriamiento y a los estiramientos. Esta etapa ayuda a que la frecuencia cardíaca disminuya de manera gradual y favorece la recuperación muscular. Realizar estiramientos estáticos, manteniendo cada posición entre quince y veinte segundos sin provocar dolor, contribuye a mejorar la flexibilidad y disminuye la rigidez que suele presentarse después de iniciar un programa de actividad física.

Cómo mantener el hábito a largo plazo

Además de realizar correctamente los ejercicios, mantener una rutina de actividad física depende de desarrollar hábitos sostenibles. Una estrategia eficaz es el llamado anclaje de hábitos, que consiste en asociar el momento de hacer ejercicio con una actividad que ya forma parte de la rutina diaria, como ejercitarse después de cepillarse los dientes por la mañana o antes de bañarse por la tarde. Del mismo modo, llevar un registro del progreso en un calendario visible proporciona una motivación adicional y ayuda a mantener la constancia.

Dejar atrás el sedentarismo representa un cambio profundo que requiere paciencia, perseverancia y una planificación adecuada. Conocer los beneficios que el ejercicio aporta tanto a la salud física como al bienestar mental, junto con la práctica de una rutina sencilla de veinte minutos en casa, permite que cualquier persona dé los primeros pasos hacia una vida más saludable. Más que alcanzar entrenamientos perfectos, el verdadero éxito consiste en mantener el compromiso diario y convertir la actividad física en un hábito permanente.

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