— Agencias 05/07/2026
La guerra en Irán y el aumento del precio del petróleo aceleraron la demanda de vehículos eléctricos chinos, especialmente en mercados emergentes de Asia, África y Latinoamérica.
El conflicto en Irán y las afectaciones al transporte de petróleo a través del estrecho de Ormuz han impulsado una reconfiguración del mercado global de vehículos eléctricos, favoreciendo a los fabricantes chinos ante el incremento de los combustibles, aunque la expansión de la infraestructura de carga continúa rezagada.
Petróleo impulsa transición eléctrica
El bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo crudo y del gas natural licuado del mundo, provocó un incremento en los costos de los combustibles, afectando inicialmente a Asia y posteriormente a África.
Este escenario fortaleció una tendencia que ya mostraba crecimiento. De acuerdo con el grupo de investigación Ember, las exportaciones chinas de vehículos eléctricos alcanzaron en abril un récord de 9 mil 400 millones de dólares, impulsadas por una mayor demanda en países como Australia, Brasil, además del sudeste asiático y África oriental.
China fortalece su liderazgo
Según la Asociación China de Fabricantes de Automóviles, el país exportó aproximadamente 435 mil vehículos eléctricos e híbridos enchufables en mayo, más del doble respecto al mismo mes del año anterior.
El incremento en los precios de la gasolina ha llevado a más consumidores a optar por vehículos eléctricos para reducir gastos, mientras diversos gobiernos promueven la electrificación con el objetivo de disminuir las importaciones de petróleo.
Infraestructura sigue siendo el principal desafío
A pesar del crecimiento en las ventas, la infraestructura de carga avanza a un ritmo menor que la adopción de vehículos eléctricos.
Especialistas señalaron que muchos mercados enfrentan el llamado "dilema del huevo y la gallina", donde la falta de estaciones de carga limita la compra de vehículos eléctricos y, al mismo tiempo, el reducido parque vehicular desincentiva nuevas inversiones en infraestructura.
En países africanos y asiáticos, las empresas eléctricas estatales han comenzado a desarrollar redes públicas de recarga para acelerar la transición energética.
Asia y África impulsan la demanda
Las importaciones de vehículos eléctricos chinos crecieron con fuerza en Tailandia, Laos, Filipinas y diversos países africanos.
En Laos, el gobierno prohibió durante el resto de 2026 la importación de vehículos con motores de combustión interna como parte de su estrategia para reducir la dependencia del petróleo.
Por su parte, África importó alrededor de 44 mil vehículos eléctricos chinos durante 2025, un incremento de 130% respecto al año anterior, de acuerdo con cifras del Ministerio de Comercio de China.
Fabricantes chinos dominan el mercado
La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que uno de cada cuatro automóviles nuevos vendidos en el mundo durante el año pasado fue eléctrico y prevé que en 2026 las ventas alcancen 23 millones de unidades, equivalentes a casi 30% del mercado mundial.
Asimismo, la AIE señala que los fabricantes chinos concentran alrededor del 60% de las ventas globales de vehículos eléctricos, fortaleciendo su presencia en Europa, África, Asia y Latinoamérica.
Empresas como Geely Auto y BYD continúan ampliando su presencia internacional, mientras que mercados como Vietnam también registran un crecimiento en la demanda de movilidad eléctrica.
Gobiernos impulsan la infraestructura
Países como Malasia, Indonesia, Kenia y Etiopía desarrollan proyectos para ampliar las estaciones de carga mediante inversiones públicas y apoyo de empresas estatales de electricidad.
Analistas consideran que la expansión de esta infraestructura será determinante para sostener el crecimiento de los vehículos eléctricos en los mercados emergentes, especialmente donde los altos precios del combustible continúan incentivando el cambio hacia tecnologías más eficientes.
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