— Agencias 04/07/2026
El sondeo, realizado por la Prevent Cancer Foundation, reveló que el 43 % de los residentes de zonas rurales cree que recibir un diagnóstico de cáncer significa una muerte inevitable, mientras que esa percepción es compartida por el 35 % de quienes viven en áreas urbanas y suburbanas.
Según la fundación, esta diferencia podría estar relacionada con un mayor nivel de desconfianza hacia el sistema de salud y las estrategias de prevención del cáncer entre la población rural.
La encuesta también mostró que menos de la mitad de los habitantes de comunidades rurales (48 %) se había realizado un chequeo médico de rutina o una prueba de detección de cáncer durante el último año. En contraste, el 56 % de los residentes de zonas urbanas y suburbanas afirmó haberse sometido a este tipo de revisiones.
Asimismo, los participantes de áreas rurales fueron menos propensos a creer que el cáncer puede prevenirse o que es posible disminuir el riesgo de desarrollarlo mediante hábitos saludables. Mientras el 64 % de ellos estuvo de acuerdo con esta afirmación, entre los habitantes urbanos y suburbanos el porcentaje ascendió al 71 %.
Los resultados también reflejaron un mayor escepticismo entre la población rural sobre la eficacia de los cambios en el estilo de vida para reducir el riesgo de cáncer. Muchos manifestaron dudas sobre los beneficios de los exámenes de detección periódicos, mantener una alimentación saludable, evitar el consumo de tabaco y otras medidas ampliamente reconocidas para prevenir la enfermedad.
Además, el 55 % de los residentes rurales señaló que su desconfianza hacia el sistema de salud se debe a la percepción de que las instituciones médicas priorizan las ganancias económicas por encima de la atención al paciente.
"Los datos dejan claro que las barreras en las comunidades rurales van más allá del acceso a los servicios de salud. También existe la necesidad de fortalecer la confianza, mejorar la comunicación y ofrecer una mejor experiencia a los pacientes", afirmó Jody Hoyos, directora ejecutiva de la Prevent Cancer Foundation, en un comunicado.
La encuesta también identificó algunas estrategias que podrían contribuir a reducir esta brecha.
Casi la mitad de los encuestados de zonas rurales (48 %) indicó que recibir información clara, transparente y consistente por parte de los profesionales de la salud aumentaría su confianza en las pruebas de detección de cáncer.
Ese mismo porcentaje aseguró que tendría una mayor disposición a realizarse la prueba de detección del cáncer de cuello uterino si pudiera autoadministrársela durante la consulta médica.
Por otra parte, el 32 % afirmó que estaría más dispuesto a priorizar las pruebas para detectar cáncer de colon si pudiera efectuarlas desde casa, mientras que el 30 % manifestó preferir un análisis de sangre. Ambas alternativas ya están contempladas dentro de las recomendaciones actuales de detección.
"Cuando las personas se sienten escuchadas, reciben información comprensible y pueden acceder a las pruebas preventivas de una manera que se adapta a su vida cotidiana, es más probable que participen en ellas", señaló Hoyos. "Ahí es donde existe una verdadera oportunidad para generar un cambio duradero."
La investigación también encontró que los residentes de zonas rurales muestran una menor disposición a vacunar a sus hijos contra el virus del papiloma humano (VPH), responsable de casi todos los casos de cáncer de cuello uterino y relacionado además con al menos otros cinco tipos de cáncer.
De acuerdo con la encuesta, el 42 % de los habitantes rurales afirmó que aplicaría la vacuna contra el VPH a sus hijos, frente al 49 % registrado entre quienes viven en zonas urbanas y suburbanas.
El estudio incluyó a 7,510 adultos estadounidenses de 21 años o más, entrevistados durante enero de 2026. El margen de error de la encuesta fue de aproximadamente un punto porcentual, tanto por encima como por debajo de los resultados obtenidos.
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