Aprender toda la vida, la clave de la felicidad según un experto de Harvard

— Agencias 02/07/2026

La felicidad está más vinculada con la disposición para aprender de manera constante a lo largo de la vida que con la resolución completa de los aspectos materiales o personales. Así lo plantea Arthur Brooks, profesor de la Universidad de Harvard, quien ha analizado el papel de la formación continua en el bienestar.

Según un artículo difundido en un portal digital, Brooks sostiene que la satisfacción personal depende menos de las circunstancias externas y más de la actitud con la que cada persona enfrenta los retos diarios y de cómo integra el conocimiento en su vida cotidiana.

Con el paso del tiempo, muchas personas tienden a caer en la rutina y a considerar que su desarrollo intelectual ya está completo. Sin embargo, mantener la curiosidad y el interés por aprender cosas nuevas favorece la apertura a diferentes perspectivas y mejora la capacidad de adaptación. El especialista destaca que el aprendizaje permanente ayuda a mantener una relación activa con la vida, fortaleciendo la forma en que se afrontan los problemas y se encuentra sentido en lo cotidiano.

El académico señala que el aprendizaje es uno de los pilares principales para una vida más plena. Plantearse nuevos retos, explorar intereses distintos o hacer pequeños cambios en la rutina diaria contribuye a salir de la inercia y mantener la motivación. La curiosidad sostenida en el tiempo funciona como una herramienta para evitar el estancamiento y generar nuevas fuentes de motivación.

La felicidad suele surgir de hábitos simples y del deseo continuo de crecimiento. Actividades como leer, preguntar, escuchar o experimentar cosas nuevas pueden convertirse en fuentes de bienestar duradero. Las personas que mantienen el aprendizaje constante tienden a evitar la monotonía y a abordar los problemas desde perspectivas más amplias.

Un metaanálisis publicado en la revista Frontiers in Psychology, que revisó múltiples estudios, concluyó que el nivel educativo y la participación en educación superior tienen una influencia significativa en el bienestar subjetivo. Además, el aprendizaje continuo a lo largo de la vida también muestra una relación positiva, aunque más moderada.

También se menciona el concepto nórdico “lagom”, que expresa la idea de equilibrio: ni demasiado ni muy poco, sino lo necesario para sentirse bien. Esta noción refleja una filosofía de vida basada en la moderación y la armonía, asociada al bienestar en países escandinavos.

En conjunto, distintas perspectivas coinciden en que la felicidad no depende únicamente de logros externos, sino de una actitud abierta al aprendizaje, la curiosidad constante y la construcción de hábitos cotidianos que favorezcan el equilibrio emocional.

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