Por qué el sol no logra corregir la deficiencia de vitamina D

— Agencias 02/07/2026

La sandía se ha convertido en una de las frutas más populares durante el verano gracias a su alto contenido de agua, su bajo aporte calórico y su moderada cantidad de azúcar. Además, algunos estudios han despertado interés por sus posibles beneficios para la salud cardiovascular, aunque la evidencia científica disponible en humanos aún no permite confirmar estos efectos.

Una fruta que favorece la hidratación

La sandía está compuesta por más del 91 % de agua, lo que la convierte en una excelente opción para mantenerse hidratado, especialmente durante los días de calor.

Una porción aproximada de 10 onzas (unos 280 gramos) aporta una cantidad de agua comparable a la de una taza de líquido, contribuyendo al mantenimiento de funciones esenciales del organismo, como:

La circulación sanguínea. La regulación de la temperatura corporal. El funcionamiento intestinal.

Los especialistas señalan que el cuerpo aprovecha el agua independientemente de su origen, por lo que alimentos ricos en agua, como frutas, verduras y sopas, también ayudan a cubrir las necesidades diarias de hidratación.

Especialmente beneficiosa para los adultos mayores

Los expertos destacan que los adultos mayores pueden beneficiarse particularmente del consumo de sandía.

Con el envejecimiento, la sensación de sed suele disminuir, lo que aumenta el riesgo de deshidratación, especialmente durante las olas de calor.

Consumir frutas con alto contenido de agua puede facilitar una adecuada hidratación en personas que tienen dificultades para beber suficiente líquido a lo largo del día.

¿Tiene demasiada azúcar?

Aunque muchas personas creen que la sandía contiene grandes cantidades de azúcar debido a su sabor dulce, su contenido es relativamente moderado.

Una taza de sandía en cubos aporta aproximadamente:

46 calorías. 9,5 gramos de azúcar.

Como comparación:

Una taza de manzana picada contiene alrededor de 13 gramos de azúcar. Una taza de arándanos aporta cerca de 15 gramos.

Por ello, los especialistas consideran que una porción habitual de sandía no suele provocar aumentos importantes de glucosa en sangre en personas sanas.

Saciedad con pocas calorías

Además de ser refrescante, la sandía puede contribuir a la sensación de saciedad gracias a su elevado contenido de agua y su volumen.

Aunque por sí sola no proporciona toda la energía que el organismo necesita, puede formar parte de una alimentación equilibrada y ayudar a controlar el apetito sin incrementar significativamente el consumo de calorías.

¿Puede beneficiar al corazón?

La sandía no contiene grasa ni sodio, dos características favorables para la salud cardiovascular.

También aporta compuestos naturales como:

L-citrulina, un aminoácido que el organismo convierte en óxido nítrico, una sustancia que favorece la relajación de los vasos sanguíneos y podría contribuir al control de la presión arterial. Licopeno, un antioxidante relacionado con la disminución de la inflamación y el estrés oxidativo. Aunque suele asociarse al tomate, la sandía también constituye una fuente importante de este compuesto.

Lo que dice la evidencia científica

Aunque estos compuestos tienen mecanismos biológicos que podrían beneficiar al sistema cardiovascular, los estudios realizados en personas no han demostrado de forma concluyente que consumir sandía reduzca el riesgo de enfermedades del corazón o mejore significativamente la salud cardiovascular.

Por ello, los especialistas consideran que la sandía puede formar parte de una dieta saludable y rica en nutrientes, pero no debe considerarse un tratamiento ni sustituir las recomendaciones médicas para prevenir o tratar enfermedades cardiovasculares.

En conclusión, la sandía es una fruta nutritiva, baja en calorías, rica en agua y con un contenido moderado de azúcar. Su consumo puede favorecer la hidratación y complementar una alimentación equilibrada, especialmente durante los meses de calor, aunque sus posibles beneficios para la salud del corazón todavía requieren mayor respaldo científico.

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