— Agencias 02/07/2026
La ansiedad es uno de los trastornos de salud mental más comunes, pero los especialistas advierten que no todos los episodios de nerviosismo, palpitaciones o dificultad para respirar tienen un origen psicológico. Existen diversas enfermedades que pueden provocar síntomas muy similares, lo que puede retrasar un diagnóstico adecuado.
Organizaciones como la Mayo Clinic, la Asociación Americana de Psiquiatría y el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos señalan que, cuando estos síntomas son persistentes, intensos o aparecen sin una causa aparente, es importante acudir a una evaluación médica.
Hipertiroidismo: una alteración hormonal que puede parecer ansiedad
El hipertiroidismo ocurre cuando la glándula tiroides produce una cantidad excesiva de hormonas, acelerando múltiples funciones del organismo.
Entre sus síntomas se encuentran:
Palpitaciones. Temblores. Nerviosismo. Irritabilidad. Insomnio. Sudoración excesiva. Pérdida de peso.
Estas manifestaciones pueden confundirse fácilmente con un trastorno de ansiedad, aunque su origen es hormonal. Un análisis de sangre que evalúe la función tiroidea suele ser suficiente para confirmar el diagnóstico.
Arritmias cardíacas: cuando el problema está en el corazón
Las palpitaciones rápidas o irregulares son frecuentes durante una crisis de ansiedad, pero también pueden deberse a una alteración del ritmo cardíaco.
Las arritmias pueden provocar:
Latidos acelerados o irregulares. Mareos. Sensación de desmayo. Falta de aire. Sensación de angustia o pánico.
A diferencia de la ansiedad, el origen se encuentra en el sistema eléctrico del corazón. Si las palpitaciones aparecen en reposo o sin un desencadenante emocional evidente, se recomienda una valoración médica.
Hipoglucemia: una disminución del azúcar en sangre
Cuando los niveles de glucosa descienden demasiado, el organismo libera adrenalina para compensarlo.
Esto puede ocasionar:
Temblores. Sudor frío. Hambre intensa. Palpitaciones. Sensación de ansiedad. Dificultad para concentrarse. Confusión.
Estos síntomas pueden parecer una crisis de ansiedad, aunque en realidad se deben a una baja concentración de glucosa. Consumir carbohidratos suele aliviar rápidamente el episodio, pero es importante identificar la causa de la hipoglucemia.
Anemia: la falta de hierro también puede provocar síntomas similares
La anemia reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, lo que obliga al organismo a trabajar con mayor esfuerzo.
Entre sus manifestaciones se incluyen:
Fatiga persistente. Dificultad para respirar. Mareos. Palpitaciones. Debilidad.
Muchas personas atribuyen estos síntomas al estrés o la ansiedad, cuando en realidad pueden deberse a una disminución de la hemoglobina. Un análisis de sangre permite confirmar el diagnóstico.
Enfermedades respiratorias
La sensación de falta de aire es uno de los síntomas más conocidos de la ansiedad, pero también puede presentarse en enfermedades como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
En estos casos, la dificultad respiratoria puede ir acompañada de:
Tos. Silbidos al respirar. Síntomas que aparecen durante el ejercicio o tras la exposición a alérgenos.
Estos datos ayudan a diferenciar un problema respiratorio de un trastorno de ansiedad.
Deficiencia de vitamina B12
La vitamina B12 es indispensable para el funcionamiento del sistema nervioso. Su deficiencia puede provocar síntomas que fácilmente se confunden con ansiedad o estrés.
Entre ellos destacan:
Hormigueo en manos y pies. Problemas de memoria. Dificultad para concentrarse. Irritabilidad. Cansancio intenso. Cambios en el estado de ánimo.
Debido a que estos síntomas aparecen de forma gradual, algunas personas pueden pasar mucho tiempo sin identificar que existe una deficiencia nutricional.
Trastornos del sueño
Dormir de forma insuficiente o padecer trastornos del sueño puede favorecer la aparición de síntomas similares a los de la ansiedad.
La falta de descanso puede provocar:
Irritabilidad. Taquicardia. Dificultad para concentrarse. Sensación constante de preocupación. Ataques de pánico en personas predispuestas.
Asimismo, trastornos como la apnea obstructiva del sueño reducen la oxigenación durante la noche, generando cansancio, dolores de cabeza y alteraciones del estado de ánimo.
Medicamentos y otras sustancias
En algunos casos, los síntomas no se deben a una enfermedad, sino al efecto de determinados medicamentos o sustancias.
Entre los factores que pueden provocar nerviosismo, inquietud y palpitaciones se encuentran:
Algunos medicamentos para el asma. Descongestionantes nasales. Tratamientos para enfermedades de la tiroides. Consumo excesivo de cafeína. Bebidas energéticas. Algunos suplementos. Consumo excesivo de alcohol o síndrome de abstinencia de determinadas sustancias.
Por esta razón, los médicos suelen revisar los medicamentos y hábitos de consumo antes de establecer un diagnóstico.
¿Cómo diferenciar la ansiedad de una enfermedad física?
La ansiedad puede producir síntomas físicos intensos, pero también existen numerosas enfermedades capaces de generar manifestaciones prácticamente idénticas.
Los especialistas recomiendan evitar el autodiagnóstico y acudir al médico cuando síntomas como palpitaciones, dificultad para respirar, mareos, temblores o fatiga aparecen por primera vez, son muy intensos, empeoran con el tiempo o se acompañan de señales como pérdida de peso, desmayos, dolor en el pecho o fiebre.
Una evaluación médica completa, que incluya la historia clínica, la exploración física y, cuando sea necesario, estudios de laboratorio o pruebas complementarias, permite identificar la causa de los síntomas y establecer el tratamiento más adecuado.
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