— Agencias 02/07/2026
Una alimentación con un alto contenido de alimentos antiinflamatorios podría contribuir a disminuir el riesgo de desarrollar demencia, especialmente en personas con mayor probabilidad de padecer la enfermedad de Alzheimer, de acuerdo con una investigación reciente.
El estudio, publicado en JAMA Network Open, encontró que las personas con biomarcadores sanguíneos tempranos relacionados con el Alzheimer que mantuvieron una dieta enfocada en reducir la inflamación presentaron hasta un 29 % menos riesgo de desarrollar demencia.
La investigadora Anja Mrhar, de la Universidad de Liubliana, señaló que este seguimiento de 15 años realizado en adultos mayores demostró que quienes adoptaban patrones de alimentación más saludables tenían un menor riesgo de demencia, incluso cuando ya presentaban indicadores biológicos asociados con el Alzheimer u otros factores de riesgo neurológico.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron la información de casi 1,900 adultos de 60 años o más que formaban parte de un estudio sueco sobre el envejecimiento. Ninguno de ellos presentaba demencia al inicio del seguimiento, realizado entre marzo de 2001 y agosto de 2004.
Durante los 15 años del estudio, los participantes fueron evaluados hasta en seis ocasiones. En cada visita se obtuvieron muestras de sangre y se recopiló información sobre sus hábitos alimenticios mediante cuestionarios.
Los científicos midieron tres biomarcadores relacionados con el riesgo de Alzheimer y demencia:
Tau, una proteína que puede acumularse formando ovillos tóxicos en el cerebro de las personas con Alzheimer. Cadena ligera de neurofilamentos (NfL), fragmentos proteicos que se liberan cuando las células cerebrales sufren daño o mueren. Proteína ácida fibrilar glial (GFAP), producida por células encargadas de proteger y reparar las neuronas del cerebro y la médula espinal.
Los resultados mostraron que seguir un patrón alimentario con propiedades antiinflamatorias se asoció con una reducción del riesgo de demencia del 29 % en quienes presentaban niveles elevados de tau, del 21 % en personas con concentraciones altas de NfL y del 27 % en quienes tenían valores elevados de GFAP.
Los investigadores señalaron que estos hallazgos respaldan la importancia de promover estrategias nutricionales dirigidas no solo a la población general, sino también a quienes ya presentan un riesgo biológico elevado de desarrollar demencia.
La dietista Emily Case, de Northwell Health en Nueva York, destacó que existe una sólida evidencia científica que respalda el papel de una dieta antiinflamatoria tanto en la prevención como en el retraso de la progresión de la enfermedad de Alzheimer.
Asimismo, enfatizó que cuidar la alimentación, mantenerse físicamente activo y dormir lo suficiente son hábitos fundamentales para preservar la salud cerebral y reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
Entre los alimentos con propiedades antiinflamatorias mencionó:
Bayas y verduras de hoja verde oscura, ricas en antioxidantes. Pescados y nueces, importantes fuentes de ácidos grasos omega-3. Alimentos con alto contenido de fibra, como cereales integrales, legumbres, frutas, verduras, semillas y frutos secos. Grasas saludables provenientes del aguacate, el aceite de oliva y los frutos secos.
Case explicó que, aunque la genética influye en el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, los hábitos de vida pueden modificar en parte esa predisposición, ofreciendo mejores condiciones para preservar la salud.
Finalmente, señaló que, aunque actualmente no es posible revertir la demencia, diversos estudios indican que una alimentación saludable y un estilo de vida adecuado pueden ayudar a aliviar algunos síntomas y retrasar el avance de la enfermedad, reduciendo la velocidad de su progresión.
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