Cinco minutos, el tiempo que una crisis epiléptica se convierte en emergencia

— Agencias 29/06/2026

Una crisis epiléptica no siempre se presenta como la imagen más conocida de movimientos bruscos, caídas o pérdida evidente de control corporal. En algunos casos, la persona puede simplemente quedarse ausente, dejar de responder, realizar movimientos aislados o mostrar una desconexión breve del entorno.

Esta variabilidad contribuye a la confusión y al estigma que aún rodean a la epilepsia, pero también explica por qué reconocer una crisis a tiempo puede ser clave para evitar complicaciones.

La epilepsia es un trastorno neurológico crónico caracterizado por crisis recurrentes provocadas por descargas eléctricas anormales en el cerebro. En México, se estima que más de dos millones de personas viven con esta condición. Aunque muchas crisis duran segundos o minutos y se resuelven por sí solas, no todas siguen ese curso.

Tipos de crisis epilépticas y riesgos

El principal problema ocurre cuando las crisis se prolongan o se repiten en un corto periodo de tiempo.

Se distinguen tres situaciones de riesgo:

Crisis prolongadas, cuando superan ciertos minutos dependiendo del tipo de episodio. Crisis en racimo o clúster, cuando aumentan en frecuencia respecto al patrón habitual del paciente (por ejemplo, varias en pocas horas). Estado epiléptico, una emergencia neurológica en la que la actividad cerebral anormal se mantiene demasiado tiempo y puede causar daño cerebral, secuelas o incluso la muerte.

Los especialistas señalan que el tiempo es un factor crítico, ya que en algunos contextos el traslado a un hospital puede no ser inmediato.

Qué hacer durante una crisis epiléptica

Durante una crisis, los expertos recomiendan no sujetar a la persona ni colocar objetos en su boca, y evitar maniobras improvisadas.

Lo importante es:

Registrar la hora de inicio Retirar objetos peligrosos del entorno Proteger la cabeza Aflojar ropa ajustada Observar el inicio y desarrollo del episodio

Esta información puede ser útil para el diagnóstico y manejo médico posterior.

También se recomienda usar el término “crisis epilépticas” en lugar de “convulsiones”, ya que no todos los episodios incluyen movimientos visibles.

Tratamiento de rescate

Se ha desarrollado una presentación de midazolam de administración bucal como medicamento de rescate para crisis prolongadas o en racimo. Este fármaco se absorbe a través de la mucosa oral y puede ser administrado por cuidadores previamente capacitados, cuando ha sido indicado por un médico.

Su efecto puede iniciar en pocos minutos y ayudar a controlar algunas crisis, aunque no sustituye la atención médica de urgencias.

Incluso si la crisis cede, puede ser necesario acudir a valoración médica, especialmente si fue prolongada, se repitió o fue diferente a lo habitual.

Consideración final

El manejo de la epilepsia no solo depende del tratamiento farmacológico, sino también del reconocimiento temprano de las crisis, la educación de quienes rodean al paciente y la correcta actuación ante un episodio.

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