— Agencias 28/06/2026
Estados Unidos activó su nivel máximo de respuesta sanitaria ante el avance de un brote de ébola provocado por la variante Bundibugyo, que se ha propagado rápidamente en la República Democrática del Congo y ya registra casos en Uganda y Francia.
La medida, encabezada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), busca reforzar la vigilancia epidemiológica y la cooperación internacional para contener la propagación del virus, para el cual aún no existe una vacuna aprobada.
El despliegue de personal especializado, recursos y tratamientos experimentales hacia África refleja la preocupación de las autoridades estadounidenses por impedir que una crisis regional se convierta en una emergencia sanitaria de alcance mundial. Aunque los CDC consideran que el riesgo para la población de Estados Unidos sigue siendo bajo, la respuesta evidencia la gravedad de la situación.
Estados Unidos intensifica las medidas de vigilancia
Desde que el brote fue declarado el 15 de mayo en la República Democrática del Congo, se han registrado 1,118 casos confirmados y 291 fallecimientos. Ante este panorama, los CDC elevaron la respuesta al nivel uno, la categoría más alta dentro de su sistema de emergencias.
Satish Pillai, responsable de la respuesta al ébola en los CDC, explicó que el objetivo es movilizar recursos y personal de manera rápida y eficiente para apoyar las labores de contención.
Como parte de estas acciones, Estados Unidos envió dosis de MBP134, un tratamiento experimental basado en anticuerpos monoclonales, tanto a la República Democrática del Congo como a Uganda. También suministró pruebas diagnósticas para identificar las distintas variantes del virus en pacientes fallecidos.
Además, parte de los tratamientos será utilizada en ensayos clínicos dirigidos por la Universidad de Oxford para evaluar su eficacia frente a la variante Bundibugyo.
En paralelo, las autoridades estadounidenses reforzaron los controles sanitarios para viajeros procedentes de la República Democrática del Congo, Sudán del Sur y Uganda. Los vuelos provenientes de estos países son canalizados hacia aeropuertos específicos, donde se aplican protocolos especiales de vigilancia epidemiológica.
Un brote que ya afecta a varios países
De acuerdo con los CDC, este brote representa el segundo más grande registrado en la República Democrática del Congo. Hasta el 23 de junio, el país acumulaba 1,118 contagios y 291 muertes, mientras que Uganda reportaba 20 casos confirmados y dos fallecimientos.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) informó además que más de un centenar de personas hospitalizadas lograron recuperarse, aunque el número de contagios continúa en aumento.
La enfermedad también cruzó por primera vez las fronteras africanas cuando Francia confirmó un caso importado. Se trata de un médico francés que regresó tras participar en una misión humanitaria en la República Democrática del Congo. Las autoridades francesas activaron protocolos de aislamiento y seguimiento de contactos, mientras que el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) recomendó fortalecer las medidas preventivas en la región.
Una variante sin vacuna disponible
El brote actual está causado por el virus de Bundibugyo, una variante del ébola para la que todavía no existen vacunas ni tratamientos aprobados.
Los síntomas incluyen fiebre, dolor de cabeza, vómito, debilidad intensa, dolor abdominal y hemorragias. Actualmente, la atención médica se basa principalmente en cuidados de soporte, aunque los antivirales experimentales MBP134 y remdesivir serán evaluados en ensayos clínicos internacionales, según anunció el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Retos para la respuesta internacional
La OMS y la ONU advirtieron que la respuesta sanitaria enfrenta importantes desafíos debido a la crisis humanitaria, la inseguridad y las dificultades para acceder a varias de las zonas afectadas.
Las autoridades también señalaron que el rastreo de contactos sigue siendo insuficiente, los centros de tratamiento operan con recursos limitados y la realización de entierros seguros continúa representando un desafío. Además, cerca de 80 trabajadores de la salud han resultado infectados durante la actual emergencia.
El ensayo clínico de los antivirales será coordinado por un consorcio internacional integrado por el Instituto Nacional de Investigación Biomédica de la República Democrática del Congo, la organización médica ALIMA, la Universidad de Oxford y la OMS.
Avances científicos y cooperación internacional
Mientras continúan las labores para controlar el brote, UNICEF y Gavi, la Alianza para las Vacunas, solicitaron acelerar el desarrollo de una vacuna específica contra la variante Bundibugyo, ya que las vacunas disponibles únicamente ofrecen protección frente a la variante Zaire del virus del ébola.
La iniciativa cuenta con un financiamiento de hasta 40 millones de dólares para impulsar la investigación, acelerar la producción y garantizar la disponibilidad de dosis en caso de una mayor propagación.
El brote comenzó a principios de mayo de 2026 en el noreste de la República Democrática del Congo, donde inicialmente se detectó un grupo de casos graves entre trabajadores de la salud. Posteriormente, estudios genéticos confirmaron que se trataba de la variante Bundibugyo.
Hasta ahora, esta cepa solo había provocado dos brotes documentados: uno en Uganda en 2007 y otro en la República Democrática del Congo en 2012, con tasas de mortalidad del 32 % y 55 %, respectivamente.
Gracias al apoyo internacional, la capacidad de respuesta también ha mejorado de forma significativa. El número de camas para atención de pacientes pasó de menos de diez a más de 500 distribuidas en 19 centros de salud, mientras que la capacidad de diagnóstico aumentó de unas 30 pruebas diarias a más de 2,000.
Especialistas coinciden en que la evolución del brote dependerá de la rapidez con la que se implementen las medidas de control, del avance en el desarrollo de una vacuna específica y de la capacidad de los sistemas sanitarios para contener la transmisión en zonas con alta movilidad de población.
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