— Luis Ángel Estrada 29/06/2026
En una época donde los teléfonos inteligentes, las redes sociales y las plataformas digitales dominan la forma en que las personas se informan y se entretienen, todavía existen quienes encuentran en la radio un compañero fiel. Para muchos adultos mayores, este medio continúa siendo una ventana al mundo, una fuente de información confiable y una compañía que rompe el silencio del día.
Ese es el caso de Óscar Hernández, de 79 años de edad, originario de Ocampo, Coahuila, y residente desde hace años en Frontera, quien todos los días lleva consigo un pequeño radio portátil. Gracias a él sigue de cerca las noticias locales, nacionales e internacionales, escucha música de su agrado y, sobre todo, permanece atento al desempeño de los Acereros de Monclova, el equipo de beisbol del que se declara aficionado. Con sencillez, don Óscar comparte por qué, en pleno 2026, la radio sigue ocupando un lugar muy especial en su vida.
¿Desde hace cuánto tiene ese radio?
"Ya tengo un rato con él. Lo compré hace como un mes, porque el otro que tenía se me descompuso y desde entonces me acompaña todos los días."
¿Le gusta traerlo siempre con usted?
"Sí, me gusta cargarlo. Me gusta traerlo porque puedo escuchar música y enterarme de lo que está pasando."
¿Qué es lo que más escucha?
"Principalmente música, porque me gustan mucho las canciones. También escucho las noticias para saber qué está pasando."
¿También sigue los juegos de los Acereros de Monclova por la radio?
"Sí. Soy aficionado al beisbol y me gusta estar enterado del equipo. Cuando juegan, estoy pendiente de las transmisiones por radio."
¿No le llaman la atención otros deportes?
"No, a mí el que me gusta es el beisbol."
¿Cuáles son las estaciones que más escucha?
"La Poderosa y la WQ. Son las que más escucho porque me gusta la programación que tienen."
¿Qué encuentra en esas estaciones?
"Me gusta cómo presentan las noticias y la música de antes que es la buena. Ahí me pongo atento a escuchar todo lo que acontece, tanto aquí como en otras partes."
¿Ese radio fue un regalo?
"No, ese lo compré yo."
¿Lo utiliza durante todo el día?
"No todo el día. Lo escucho un ratito. Cuando salgo lo llevo conmigo, y cuando llego en la noche lo pongo a cargar para que al día siguiente tenga batería."¿Le dura bastante la carga? "Sí, me dura todo el día. En la noche nomás lo dejo apagado cargando y ya al otro día está listo."
¿Está pensionado?
"No. Yo estuve pensionado desde 1990, pero tuve un problema muy grande con mi casa. Fracasé con ella por cuestiones económicas y perdí muchas cosas."
¿Actualmente a qué se dedica?
"Cuando sale un trabajo voy y lo hago. Hago desmontes, mantenimiento y lo que vaya saliendo. Mientras tenga trabajo, ahí andamos."
Después de todo lo que ha vivido, ¿qué significa ese pequeño radio para usted?
"Para mí es como un compañero. Me acompaña cuando ando en la calle o cuando estoy solo. Me gusta escuchar música, las noticias y saber cómo van los Acereros. Siempre trae algo que escuchar."
Las palabras de don Óscar reflejan una realidad que todavía comparten miles de adultos mayores. Mientras las nuevas generaciones consumen información desde una pantalla, ellos continúan confiando en un aparato que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de las familias mexicanas.
Para don Óscar, la radio no representa únicamente un medio de comunicación. Es una presencia constante que llena de música los momentos tranquilos, lo mantiene informado y lo conecta con una de sus mayores pasiones: el beisbol. Cada transmisión de los Acereros de Monclova, cada boletín informativo y cada canción que suena en las estaciones que acostumbra escuchar le recuerdan que, aunque los tiempos cambien, hay costumbres que conservan un enorme valor.
En un mundo digital, la radio de don Óscar es un tesoro. Para él, ese aparato no solo emite sonidos, sino que le ofrece compañía y una rutina vital para sentirse conectado con todo lo que le rodea.
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