— Agencias 28/06/2026
Un reporte de la ONU revela que 331 millones de personas consumían drogas al cierre de 2024, un alarmante aumento del 34% en la última década.
El consumo de estupefacientes se consolidó como uno de los problemas de salud pública con mayor impacto a nivel internacional, alcanzando al 6.2 % de la población mundial de entre 15 y 64 años, según detalla el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). La cifra total de consumidores en el planeta supera los registros de 2014, cuando el índice se situaba en un 5.2 % de los habitantes. El cannabis encabeza la lista de popularidad con 256 millones de usuarios, seguido por los opioides con 63 millones, la cocaína con 25 millones y el éxtasis con 21 millones de consumidores.
Trastornos de salud y desigualdad en el tratamiento
El documento de la UNODC expone que el problema de los narcóticos representa un factor crítico en la morbilidad global, recordando que en años previos el consumo provocó casi medio millón de muertes prematuras. Para 2024, un aproximado de 63 millones de personas padecían trastornos adictivos, especialmente vinculados a los opioides, para los cuales existen tratamientos médicos limitados o inadecuados. El informe también denuncia una preocupante brecha de género en el acceso a la salud: solo el 5.5 % de las mujeres con adicciones recibió atención terapéutica en 2023, en comparación con el 13.6 % de los hombres con los mismos padecimientos.
Auge de los opioides sintéticos y nuevas rutas
Las dinámicas de producción han cambiado radicalmente debido a la prohibición del cultivo de opio en Afganistán impuesta en 2022, una restricción que mermó la oferta de heroína tradicional y que países como Myanmar, Laos o México no han logrado compensar por completo. Como consecuencia directa, los fabricantes han recurrido de forma masiva a sustancias artificiales altamente peligrosas como el fentanilo, los nitazenos y las orfinas. Además, las autoridades sanitarias detectaron la circulación de 755 nuevas sustancias psicoactivas (NSP) en el mercado negro, sumado a un incremento anual del 13 % en los decomisos de metanfetaminas en regiones de Asia Oriental y América del Norte.
Expansión del cannabis y sobreproducción de cocaína
En lo que respecta al cannabis, su consumo se elevó un 40 % durante la última década, impulsado por las facilidades geográficas para su siembra ilícita en 57 naciones fuera de América del Norte. Por otro lado, la producción global de cocaína pura se multiplicó por más de cuatro en diez años, rebasando las 4 mil toneladas estimadas gracias a la optimización de los cultivos agrícolas. Este excedente de oferta desató una competencia brutal entre cárteles, extendiendo los niveles históricos de violencia delictiva de América Latina y el Caribe hacia puertos y ciudades de Europa Occidental por la influencia de redes delictivas de los Balcanes.
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