— Penélope Cueto 28/06/2026
Saltillo, Coahuila, 28 de junio de 2026.- Lo que para muchos visitantes representa apenas el trámite para rentar una bicicleta, para Nora Leticia Carrejo significa una oportunidad para conversar, orientar y formar parte de los recuerdos de cientos de familias.
Desde hace casi 15 años y medio trabaja en el módulo de préstamo de bicicletas de la Ruta Recreativa, donde ha sido testigo de historias entrañables, del crecimiento de niños que aprendieron a pedalear y de programas incluyentes que han dejado huella en la ciudad.
A sus 58 años, madre de tres hijos, abuela de cuatro nietos y apasionada del trato con la gente, asegura que el mayor valor de su trabajo no está únicamente en entregar una bicicleta, sino en contribuir a que las personas disfruten este espacio de convivencia y actividad física.
¿Quién es Nora Leticia Carrejo?
Tengo 58 años. Estoy casada, tengo tres hijos, dos hombres y una mujer, y los tres ya están casados. Además, soy abuela de cuatro nietos: tres niñas y un niño.
¿Existe algún consentido entre hijos y nietos?
No, a todos los quiero igual. Cada uno ocupa un lugar muy especial en mi vida.
¿Cómo llegó a trabajar en la Ruta Recreativa?
Me invitaron cuando comenzó este proyecto. Ya casi cumplo 15 años y medio aquí. Prácticamente he visto crecer la Ruta desde sus primeros días.
¿Qué es lo que más disfruta de este trabajo?
El contacto con la gente. Muchas personas vienen a rentar bicicletas y siempre hay oportunidad de platicar. Se forman relaciones muy agradables y con el tiempo uno termina conociendo a quienes regresan cada fin de semana.
¿Qué experiencia recuerda con mayor cariño?
Hubo un programa muy bonito antes de la pandemia que se llamaba Paseo a Ciegas. Participaban personas con discapacidad visual en bicicletas dobles. Una persona conducía y quien no podía ver iba detrás para sentir el viento, el movimiento y la experiencia de recorrer la Ruta. Fue un proyecto muy especial, aunque duró poco porque llegó la pandemia.
¿Ese tipo de actividades dejan una enseñanza?
Claro. Demuestran que los espacios públicos pueden incluir a todos. Toda la Ruta Recretativa ha sido una experiencia muy bonita para quienes han participado y también para quienes trabajábamos aquí.
¿Ha vivido alguna situación curiosa durante estos años?
Sí, de repente llegan personas con sus mascotas o familias completas que quieren recorrer la Ruta juntas. Siempre aparece alguna historia diferente y eso hace que el trabajo nunca sea igual.
¿Qué tipo de público acude con mayor frecuencia?
Viene de todo: hombres, mujeres, niños y adultos mayores. Tenemos bicicletas para niños y también bicicletas dobles. Es un espacio muy familiar en el que la gente viene divertirse de manera sana y además a hacer deporte.
¿Cómo funciona el servicio de renta?
Se necesita presentar una credencial de elector, llenar un pagaré y cubrir el costo. La bicicleta individual cuesta 40 pesos por una hora y la bicicleta doble 70 pesos por el mismo tiempo.
¿Cuál es su horario de trabajo?
Normalmente trabajamos de siete de la mañana a doce del mediodía. Cuando hay eventos importantes, como carreras atléticas, entramos desde las cinco de la mañana. En temporada de calor el horario cambia de 6:30 a 11:30 para evitar las horas de mayor intensidad del sol y cuidar a la gente de los rayos ultravioleta.
¿También disfruta andar en bicicleta?
Sí, claro. De vez en cuando utilizo alguna. Incluso cuando llevamos las bicicletas desde la bodega hasta el módulo aprovechamos para trasladarlas rodando.
¿Qué estudios realizó?
Estudié comercio y también cursé la preparatoria en el Ateneo. Fue hace muchos años, pero siempre recuerdo esa etapa con mucho cariño.
¿Cuánta gente visita la Ruta Recreativa?
Depende de la temporada y del clima, pero regularmente asisten alrededor de mil 200 personas.
¿Ya reconoce a los visitantes frecuentes?
Sí. Hay muchas personas que vienen cada semana. Algunos dejan de asistir un tiempo y después regresan. Ya se convierten en clientes conocidos y uno termina saludándolos por su nombre, es parte de lo bonito de este trabajo. Conoces a mucha gente y en ocasiones a familias completas.
¿Ha enseñado a alguien a andar en bicicleta?
Sí. En algunas ocasiones he ayudado a niños que estaban aprendiendo. Recuerdo especialmente a una niña a la que le enseñé. Es muy satisfactorio ver cuando alguien pierde el miedo y comienza a pedalear. Su carita de felicidad es increible.
¿Cómo ha cambiado la Ruta Recreativa desde que comenzó?
Antes el recorrido llegaba hasta el centro de la ciudad y regresaba por la Alameda hacia Canadá. Después, cuando iniciaron trabajos en la calle Allende, el trayecto cambió y así ha permanecido hasta ahora. Lo mejor de todo es que la gente lo disfrua y cada domingo se hace presente.
¿Sus hijos y nietos también disfrutan de la bicicleta?
Sí. Mis hijos saben andar y uno de mis nietos aprendió hace poco. Las demás nietas todavía son muy pequeñas.
¿Qué mensaje les daría a quienes aún no conocen la Ruta Recreativa?
Que se animen a venir. Es un lugar muy bonito para hacer ejercicio, convivir con la familia y disfrutar de la ciudad. Lo mejor es asistir temprano para evitar el calor y aprovechar mejor el recorrido.
Durante década y media, Nora Leticia Carrejo ha comprobado que una bicicleta puede ser mucho más que un medio de transporte.
En cada jornada entrega ruedas, pero también sonrisas, orientación y confianza.
Su historia refleja el valor de quienes, desde labores discretas, ayudan a que los espacios públicos se conviertan en lugares de encuentro para toda la comunidad.
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