— Agencias 27/06/2026
Un estudio reciente sugiere que el riesgo de desarrollar problemas musculares graves debido al uso de estatinas podría estar sobreestimado.
De acuerdo con la investigación, publicada el 25 de junio en The Lancet Digital Health, estos medicamentos para reducir el colesterol solo en contadas ocasiones provocan trastornos musculares de gravedad.
Los investigadores, encabezados por un equipo de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, desarrollaron una calculadora de riesgo que mostró que más del 98 % de las personas con indicación para recibir estatinas presentan una probabilidad muy baja de sufrir complicaciones musculares severas.
“El daño muscular grave es una de las principales preocupaciones asociadas con el uso de estatinas. Sin embargo, nuestros resultados indican que el riesgo es extremadamente bajo para la gran mayoría de las personas que pueden beneficiarse de este tratamiento”, explicó el autor principal del estudio, Ting Cai, investigador de la Universidad de Oxford, en un comunicado.
El dolor muscular constituye el efecto secundario más reportado entre quienes toman estatinas, y numerosos comentarios difundidos en internet han alimentado la preocupación de que estos medicamentos puedan afectar especialmente a adultos de mediana edad físicamente activos y a personas mayores.
Con el objetivo de determinar si esas inquietudes tenían fundamento, los investigadores analizaron los expedientes médicos electrónicos de casi 1.8 millones de personas correspondientes al periodo de 1998 a 2018. A partir de esa información diseñaron una herramienta capaz de estimar el riesgo de presentar trastornos musculares graves relacionados con el uso de estatinas que pudieran derivar en hospitalización o incluso la muerte.
El modelo considera 22 variables que habitualmente se registran en la práctica clínica, entre ellas la edad, el sexo, antecedentes de problemas musculares, deficiencia de vitamina D y otros medicamentos prescritos, para calcular el riesgo individual de sufrir estas complicaciones.
Posteriormente, la herramienta fue validada utilizando información de otros 3.9 millones de personas, lo que permitió confirmar su precisión.
Los resultados evidenciaron que las estatinas rara vez ocasionan problemas musculares lo suficientemente graves como para requerir hospitalización.
“Conocer el riesgo individual ayuda a poner estas preocupaciones en perspectiva, favorece decisiones terapéuticas mejor fundamentadas y brinda tranquilidad a los pacientes”, señaló Cai. “En el reducido grupo de personas con mayor riesgo, esta herramienta ofrece a los médicos una base más sólida para valorar un seguimiento más estrecho, realizar revisiones periódicas o considerar tratamientos alternativos.”
Aunque la investigación se centró en los trastornos musculares graves, los autores destacaron que los síntomas leves, como los dolores musculares, generalmente no son consecuencia directa del tratamiento con estatinas.
El estudio también reveló que más del 60 % de las personas que cumplían con los criterios para recibir estos medicamentos no los utilizaban, a pesar de presentar un elevado riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.
“Las decisiones médicas suelen basarse en la estimación de los beneficios potenciales de un tratamiento, pero evaluar los posibles riesgos también es fundamental”, afirmó Constantinos Koshiaris, investigador principal y profesor adjunto de Estadística Médica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nicosia, en Chipre.
Koshiaris concluyó que este modelo permite cuantificar el riesgo de manera individual, facilitando conversaciones más equilibradas entre médicos y pacientes al momento de elegir la opción terapéutica más adecuada.
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