— Agencias 26/06/2026
Google DeepMind, Anthropic e IBM integran filósofos a sus equipos para desarrollar modelos de IA más seguros, en un giro del mercado laboral que beneficia a estas disciplinas.
El auge de la inteligencia artificial está cambiando el perfil de los profesionales más buscados por las grandes empresas tecnológicas. Mientras hace apenas unos años el mercado premiaba principalmente a programadores e ingenieros, compañías como Google DeepMind, Anthropic e IBM ahora incorporan filósofos a sus equipos para desarrollar modelos más seguros, honestos y capaces de tomar decisiones complejas. La tendencia responde a un desafío cada vez más evidente: conforme los sistemas de IA adquieren mayor autonomía, necesitan principios que orienten su comportamiento.
La filosofía pasa de las aulas a los laboratorios de IA
El cambio también se refleja en el mercado laboral. Datos publicados este año por la Reserva Federal de Nueva York muestran que los graduados en Filosofía registran actualmente una menor tasa de desempleo que quienes estudiaron informática en Estados Unidos. Durante 2024, el desempleo entre los licenciados en informática alcanzó el 7 %, mientras que entre los filósofos fue de 5,1 % . Una de las razones es la creciente demanda de estos profesionales por parte de empresas dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial.
Luciano Floridi, profesor de Filosofía en la Universidad de Yale y uno de los principales investigadores en ética digital, afirma que muchos estudiantes reciben ofertas de trabajo incluso antes de terminar la carrera. Según el académico, las universidades están experimentando una "hemorragia" de profesores e investigadores que abandonan la academia para incorporarse a compañías tecnológicas.
El método socrático ayuda a mejorar la inteligencia artificial
Uno de los aportes más valiosos de la filosofía proviene de una idea con más de dos mil años de antigüedad: el método socrático. Desarrollado por Sócrates y descrito por Platón, este sistema consiste en formular preguntas sucesivas para identificar contradicciones, aclarar conceptos y profundizar en un razonamiento.
Jörg Noller, especialista en filosofía e inteligencia artificial de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, sostiene que entrenar modelos siguiendo este enfoque reduce una de las principales debilidades actuales de la IA: la tendencia a dar siempre la razón al usuario. Este fenómeno, conocido como sycophancy o servilismo, provoca que muchos asistentes de inteligencia artificial validen afirmaciones incorrectas en lugar de cuestionarlas.
Otra enseñanza de Sócrates también resulta especialmente útil: reconocer los propios límites. La llamada "ignorancia socrática" busca que el sistema sea consciente de aquello que no sabe, reduciendo así el exceso de confianza que suele generar respuestas erróneas o inventadas.
Google DeepMind e IBM ya aplican principios filosóficos
La incorporación de filósofos ya tiene efectos concretos en el desarrollo de nuevos modelos. Iason Gabriel, filósofo sénior de Google DeepMind, considera que la filosofía ha contribuido a disminuir las llamadas "alucinaciones", respuestas incorrectas presentadas como si fueran verdaderas. Además, sostiene que estos conocimientos fortalecen las denominadas "cadenas de pensamiento", procesos internos mediante los cuales los modelos desarrollan razonamientos más largos y estructurados antes de ofrecer una respuesta.
IBM también utiliza principios filosóficos en su familia de modelos Granite. Según Francesca Rossi, responsable de ética en inteligencia artificial de la compañía, los clientes empresariales pueden ajustar el comportamiento del sistema para alinearlo con los valores y principios de cada organización.
Anthropic construye la IA a partir de una "constitución"
Otra de las compañías que más ha apostado por este enfoque es Anthropic. La empresa utiliza lo que denomina "IA constitucional", un sistema mediante el cual el modelo aprende a partir de un conjunto de principios éticos previamente definidos. Las constituciones empleadas para entrenar a Claude incluyen referencias a filósofos como Immanuel Kant, además de documentos como la Declaración Universal de los Derechos Humanos y las condiciones de servicio de Apple. La versión más reciente de esta constitución, liderada por la filósofa Amanda Askell, alcanza las 78 páginas y dentro de la compañía incluso ha recibido el apodo de "el documento del alma" de Claude.
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