— Agencias 26/06/2026
Por casi 30 años permanecieron ocultos bajo toneladas de tierra y olvido. Hoy, la reapertura de los misteriosos túneles del Club de Leones de Frontera busca revelar secretos centenarios, rescatar la historia de la ciudad y devolverle vida a un emblemático patrimonio.
Durante casi 3 décadas los túneles del Club de Leones de Frontera permanecieron sepultados bajo toneladas de tierra y silencio. Nadie sabe con certeza hasta dónde llegan estos pasadizos ni qué secretos guardan. Hoy, un grupo de voluntarios de la Asociación Civil se abre paso entre escombros y humedad para rescatar las galerías ocultas bajo el corazón de la ciudad, con la esperanza de revelar una historia que podría transformar el patrimonio cultural y el turismo local.
El edificio Club de Leones data del año 1926 con la colocación de la primera piedra el 13 de agosto, pero fue en 1927 cuando la obra concluyó y se inauguró sobre la calle 5 de Mayo, en la zona centro. Son más de 60 metros de ancho los muros que esconden un misterio centenario.
Caminos de los que se desconoce un fin

A cuatro metros bajo el escenario del Club de Leones, está un sótano de piedra, entre paredes que “sudan”, corrientes de aire inexplicables y pasillos bloqueados por décadas, yace una parte desconocida de la historia de Frontera.
Son 3 aberturas subterráneas, que estuvieron tapiadas mucho tiempo, justo en el centro de la ciudad donde cientos de personas transitan a diario sin imaginar lo que está bajo sus pies. El primer túnel se ubica del lado derecho del sótano y se dirige a la iglesia Sagrado Corazón de Jesús; se garantiza que ahí termina, pues hace 30 años los católicos aún podían ver cómo existía una puerta con bloques y enjarres que fue bloqueada del lado del templo.
El segundo se ubica en el centro de aquella cámara y se especula que finaliza en la plaza principal, justo donde se ubica el kiosco. El tercero, del lado izquierdo, apuntaría hacia la estación del Ferrocarril, ubicada sobre la calle Cuauhtémoc. En esa zona, donde antes se encontraba la farmacia y frutería Pacífico, el techo del túnel comenzó a deteriorarse y el municipio decidió compactar la calle, borrando todo rastro del pasadizo.
Las investigaciones han dado un giro inesperado tras detectarse indicios de un posible cuarto túnel, cuya existencia aún no ha sido confirmada. La sospecha surgió al descubrir una aparente puerta o abertura en la pared izquierda, la cual comenzó a hacerse visible conforme avanzan los trabajos de excavación. Se intensificaron las labores de exploración para determinar si realmente se trata de un nuevo corredor y cuál era su propósito.
La verdadera pregunta: ¿De dónde nacen esos túneles?

El edificio nace en 1926, pero su registro más certero se tiene desde 1954, cuando la Asociación Club de Leones compró el inmueble sin fines de lucro. El inmueble se creó como Teatro Zaragoza en 1927, posteriormente funcionó como casino y, para 1929, fue ocupado como oficinas sindicales de los ferrocarrileros, según el presidente actual Luis Gilberto Serna Cortés. Finalmente, en 1961 se adoptó como sede oficial del Club de Leones.
Fue en 1996 cuando el entonces presidente del Club, Efraín Sosa, mandó sellar los túneles, que habían permanecido abiertos durante 70 años. En aquel tiempo, Horacio Zertuche Farías, secretario del Club y activo en el leonismo desde hace 40 años, recordó:
“Yo vi cuando la pared de la iglesia estaba nada más tapada con bloques, cerraron el túnel porque no se usaban y había miedo; después el presidente Efraín Sosa mandó tapar todo, pidió que sellaran y después enjarraran”, compartió el socio.
Antes de su cierre, Horacio recuerda que los pasadizos eran utilizados como bodega por empleados de Servicios Primarios del municipio de Frontera. Durante las Ferias de la Primavera en los años ochenta, en ellos se almacenaban grandes cercas enrollables con alambrones, aunque solo avanzaban entre cinco y seis metros, pues temían ingresar más al desconocer si existían gases naturales o animales que representaran un riesgo.
Serna Cortez, presidente número 65 del Club, explicó que: “Por décadas fueron ignorados, utilizados como bodegas, desconociendo el gran potencial histórico que pueden proyectar para nuestra ciudad”. El temor de que llegaran a ser peligrosos o causar algún efecto negativo, así como su uso poco relevante, fueron los factores que llevaron a su cierre en 1996. Se colocaron más de cinco metros de tierra y piedras de hasta 30 centímetros en cada uno de los accesos del sótano, además de que fue sellado y enjarrado el acceso exterior ubicado en la iglesia Sagrado Corazón de Jesús.
Una de las leyendas que más resonaba sobre su origen es que los túneles fueron utilizados durante la Revolución Mexicana para trasladar desde la estación del ferrocarril hasta el centro de la ciudad a personajes como Venustiano Carranza. Sin embargo, de acuerdo con el cronista de Frontera, Néstor Jiménez, las fechas no coinciden, ya que la Revolución concluyó oficialmente en 1917 y el edificio fue construido casi una década después.
Proyectar historia centenaria

En enero de 2026, el presidente Luis Gilberto Serna Cortés autorizó reabrir los túneles. José María Tello Martínez, tesorero del Club, informó que se formó un colectivo integrado por Horacio Zertuche Farías, Mauricio Cerda y Apolonio Vázquez, quienes encabezan los trabajos de excavación. Ellos mismos abrieron la puerta sellada del sótano e invitaron al cronista Néstor Jiménez para documentar los hallazgos.
Para iniciar los trabajos, el sótano tuvo que ser electrificado, instalando lámparas y equipos de aire seco, debido a que la humedad y el calor generan una temperatura sofocante.
Tres días tardaron en retirar los escombros del túnel que conecta con la iglesia, tres más para liberar el pasadizo izquierdo y una semana para abrir el acceso central. Cada entrada mide un metro y medio de alto por 80 centímetros de ancho, aunque todavía quedan al menos tres metros de escombros por retirar para poder recorrer completamente los pasadizos y descubrir su verdadero destino.
Durante las excavaciones han encontrado una botella de agua mineral "Pluto" del año 1918, clavos de guía de una pulgada y media y fragmentos relacionados con el ferrocarril.

De acuerdo con Mauricio Cerda, encargado de la excavación, podría pasar al menos un año más para abrir completamente los túneles, debido a que el trabajo es realizado por voluntarios y requiere muchas horas, además de que las altas temperaturas dificultan las labores.
Asimismo, arquitectos y el director de Protección Civil, Abraham Palacios Cedillo, realizaron estudios e inspecciones que descartan riesgo de colapso, al confirmar que los pilares son resistentes y el lugar es seguro.

La última jornada de excavación se realizó en abril de este año y se prevé que los trabajos se reanuden en agosto, con motivo de los 100 años del edificio.
La inversión estimada para retirar totalmente el escombro y concluir el proyecto oscila entre 80 mil y 100 mil pesos. Hasta el momento se han invertido alrededor de 15 mil pesos, recursos obtenidos mediante las rentas del inmueble, aunque actualmente la demanda del salón ha disminuido debido a la competencia.
“La Asociación Civil Club de Leones de Frontera continuará con su labor social de ayudar al prójimo con programas de becas, entrega de alimentos, ayudar a causas casi perdidas y actividades centradas en brindar empatía y apoyo a los más vulnerables”, dijo José María Tello Martínez, tesorero del Club.
La esperanza es que, al revelar los secretos ocultos bajo sus cimientos, la ciudadanía redescubra el valor histórico del inmueble. Los impulsores del proyecto buscan convertir los túneles en un atractivo turístico sin precedentes para la Región Centro de Coahuila, permitiendo a visitantes y habitantes recorrer un espacio lleno de historia y enigmas. La iniciativa también pretende preservar la memoria histórica y generar recursos para fortalecer la labor altruista del Club de Leones, manteniendo su misión de ayudar a los desvalidos y proteger a los más vulnerables.

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