La ciencia detrás de la emoción y el sentido de pertenencia en el Mundial 2026

— Agencias 25/06/2026

La Copa del Mundo 2026 representa un punto clave para la Selección Argentina y su afición. Por un lado, aumenta la ilusión de conseguir una cuarta estrella y de ver a un equipo competitivo; por otro, se instala una sensación especial de cierre de ciclo, ya que podría tratarse del último Mundial de Lionel Messi, quien a los 39 años inicia lo que muchos perciben como su despedida del seleccionado.

Más allá del plano deportivo, este escenario tiene un impacto emocional significativo en millones de personas. La psicóloga especialista en mindfulness y neurociencia Constanza Leszczyñski explica que Messi forma parte de la historia emocional de varias generaciones de argentinos, ya que ha estado presente durante gran parte de sus vidas. Para muchos, su figura está asociada a recuerdos personales, momentos familiares y experiencias colectivas de alegría y frustración.

La especialista destaca que el vínculo con el futbolista trasciende el rendimiento en la cancha: Messi se ha convertido en una referencia afectiva y cultural que acompaña la biografía de los hinchas. Su trayectoria, marcada por la perseverancia, los desafíos y los logros, también funciona como un relato compartido que refuerza la identidad colectiva.

La posibilidad de su retiro internacional tras el Mundial introduce una dimensión de duelo emocional. No solo se trata de despedir a un jugador, sino de cerrar una etapa vivida en paralelo con su evolución deportiva. Según la psicóloga, este proceso no implica únicamente tristeza, sino también la oportunidad de valorar lo vivido y resignificar la experiencia.

El Mundial, además, actúa como un fenómeno social que intensifica el sentido de pertenencia. En un contexto cada vez más individualizado, millones de personas comparten simultáneamente emociones como la expectativa, la alegría o la frustración. Este fenómeno colectivo refuerza la conexión social y el sentimiento de comunidad.

En cuanto a la ansiedad que genera la competencia, se señala que estas emociones son naturales cuando algo tiene un valor importante para las personas. La activación del cuerpo ante los partidos forma parte de una respuesta normal, siempre que no interfiera con el bienestar general.

Como recomendación general, se sugiere vivir la experiencia sin enfocarse exclusivamente en el resultado, reconociendo las emociones y compartiéndolas con otros. De este modo, el Mundial no se reduce a un desenlace deportivo, sino que se transforma en una vivencia emocional y social más amplia.

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