La risa visceral surge del cerebro primitivo, según los investigadores

— Agencias 25/06/2026

¿Alguna vez has comenzado a reír sin poder evitarlo después de que algo te resultó inesperadamente gracioso? ¿O has tenido un ataque de risa tan intenso que te cuesta detenerte, incluso cuando ya sientes molestias en el abdomen?

Ese tipo de risa involuntaria y espontánea podría originarse en una región más antigua desde el punto de vista evolutivo del cerebro humano, según un estudio publicado el 23 de junio en la revista Trends in Neurosciences.

La investigación también encontró que las áreas cerebrales responsables de este tipo de risa son diferentes de las que intervienen cuando una persona ríe de manera voluntaria, como al reaccionar a un chiste del jefe o a un comentario ingenioso durante una conversación.

Los autores señalan que esta existencia de dos sistemas distintos para la risa podría aportar nuevos conocimientos sobre trastornos neurológicos y psiquiátricos que provocan episodios de risa incontrolable, entre ellos los trastornos convulsivos, los trastornos del estado de ánimo, la Enfermedad de Alzheimer y la Esquizofrenia.

Además, estos hallazgos podrían ayudar a comprender por qué con frecuencia se afirma que la risa tiene efectos beneficiosos sobre la salud.

Los investigadores explicaron que las regiones cerebrales involucradas en la risa espontánea también participan en la regulación de las emociones. Cuando estas áreas son estimuladas, las personas no solo ríen, sino que también experimentan sensaciones de diversión, euforia y un mejor estado de ánimo.

Entre esas regiones destaca el cíngulo anterior, una estructura que desempeña un papel importante en los mecanismos cerebrales relacionados con la reducción de la percepción del dolor.

El investigador principal, Fausto Caruana, señaló que el posible papel de estos circuitos en la modulación del dolor resulta especialmente interesante y que el equipo pretende profundizar en el estudio del efecto analgésico de la risa y de las redes neuronales que la hacen posible.

Durante el estudio, los científicos compararon las diferencias entre la risa espontánea y la risa voluntaria, es decir, aquella que se produce de forma más controlada durante las interacciones sociales.

Por su parte, la investigadora Sophie Scott, de University College London, explicó que la risa espontánea es la que aparece cuando una persona no puede dejar de reír porque algo la ha sorprendido de manera muy divertida.

En contraste, la risa voluntaria es mucho más frecuente en la vida cotidiana y suele estar cuidadosamente sincronizada con la conversación. Scott señaló que, durante un diálogo, las personas suelen reír al finalizar una frase y coordinan incluso su respiración, haciendo que este tipo de risa comience y termine con gran rapidez.

Para investigar estas diferencias, los científicos analizaron informes de procedimientos de estimulación cerebral realizados antes de cirugías en pacientes con epilepsia.

Durante estas intervenciones, los médicos estimulan eléctricamente distintas zonas del cerebro mientras el paciente permanece despierto para identificar las regiones responsables de las crisis epilépticas. En ocasiones, esta estimulación provoca risas de manera involuntaria.

Con base en estas observaciones, los investigadores proponen que existen dos redes cerebrales independientes responsables de la risa.

La primera corresponde a la risa espontánea e incluye regiones relacionadas con el control del movimiento y las emociones, como la corteza cingulada anterior pregenual, el núcleo accumbens y el polo temporal.

La segunda está vinculada con la risa voluntaria y comprende áreas especializadas en el control motor de la risa y la sonrisa, entre ellas el opérculo rolándico, el globo pálido y el área motora presuplementaria.

El estudio mostró que la estimulación de las regiones pertenecientes a la red voluntaria puede provocar risas, aunque sin generar las emociones positivas que sí aparecen cuando se activa la red responsable de la risa espontánea.

Los investigadores consideran que esta red espontánea representa un mecanismo evolutivamente más antiguo, desarrollado durante los juegos físicos entre animales, donde vocalizaciones similares a la risa ayudaban a disminuir la agresividad y fortalecer los vínculos sociales.

En cambio, la red voluntaria comparte áreas cerebrales involucradas en la producción del habla, lo que respalda la idea de que participa principalmente en la risa utilizada durante las conversaciones y con fines comunicativos.

Finalmente, Caruana expresó que estos descubrimientos podrían convertirse en una especie de "piedra de Rosetta" para comprender mejor los diferentes mecanismos de la comunicación humana y el papel social que desempeñan las vocalizaciones, incluida la risa.

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