La buena salud cardíaca de la madre reduce el riesgo de retrasos en el desarrollo del bebé

— Agencias 25/06/2026

¿Quieres ofrecerle a tu bebé las mejores oportunidades para un desarrollo saludable desde el inicio de su vida?

Entonces, cuidar la salud del corazón antes y durante el embarazo podría ser un factor clave, de acuerdo con un estudio reciente.

La investigación, publicada el 23 de junio en JAMA Network Open, encontró que las mujeres con una salud cardiovascular deficiente durante el embarazo tienen una mayor probabilidad de tener hijos con retrasos en el desarrollo infantil.

El equipo de investigación, encabezado por Mami Ishikuro, profesora asistente sénior de la Universidad de Tohoku, concluyó que una mejor salud cardiovascular materna durante la gestación se relaciona con un menor riesgo de retrasos en el desarrollo de los niños al cumplir cuatro años.

Los investigadores destacaron que esta relación se observó en distintas áreas del desarrollo infantil, lo que sugiere que el estado cardiovascular de la madre durante el embarazo puede influir de manera amplia en el crecimiento y desarrollo de sus hijos.

Para realizar el estudio, se analizaron los datos de más de 8,000 mujeres que dieron a luz en Japón entre julio de 2013 y marzo de 2017.

La salud cardiovascular de las participantes fue evaluada mediante la herramienta Life's Essential 8 de la American Heart Association, que considera ocho aspectos fundamentales: alimentación, actividad física, exposición a la nicotina, calidad del sueño, niveles de colesterol, glucosa en sangre, presión arterial e índice de masa corporal (IMC), este último utilizado como una estimación de la grasa corporal con base en el peso y la estatura.

Los resultados mostraron que aproximadamente el 17 % de los hijos de mujeres con mala salud cardiovascular presentaron retrasos en el desarrollo. En comparación, esta proporción fue del 12 % entre los hijos de madres con salud cardiovascular intermedia y del 9 % entre quienes tenían una salud cardíaca considerada óptima.

Asimismo, el estudio reveló que las mujeres con peor salud cardiovascular tenían un 62 % más de probabilidades de tener un hijo con retrasos en el desarrollo, mientras que aquellas con una salud cardiovascular moderada registraban un incremento del 30 % en ese riesgo.

Los investigadores también encontraron que una salud cardíaca deficiente afectaba las cinco áreas evaluadas del desarrollo infantil.

El ámbito más afectado fue el desarrollo personal y social, donde los niños tenían más del doble de probabilidades de presentar retrasos. Esta dimensión incluye habilidades relacionadas con la interacción social y la expresión de emociones.

Por otro lado, el área menos afectada fue la comunicación, que evalúa la capacidad de los niños para utilizar el lenguaje y los gestos al relacionarse con otras personas. Sin embargo, incluso en este aspecto, los hijos de madres con mala salud cardiovascular presentaban un 40 % más de probabilidades de experimentar retrasos.

La Dra. Evelina Grayver, directora del programa Women's Heart Health de Northwell Health y del Katz Institute for Women's Health, quien revisó los resultados del estudio, explicó que una mujer con una salud cardiovascular comprometida tiene un mayor riesgo de sufrir complicaciones durante el embarazo, como preeclampsia, hipertensión gestacional y parto prematuro, situaciones que pueden afectar el tiempo necesario para el adecuado desarrollo del bebé.

Grayver subrayó que los efectos del embarazo no terminan con el nacimiento, sino que pueden tener consecuencias duraderas tanto para la madre como para el hijo a lo largo de su vida.

Por ello, recomendó que las mujeres conozcan y apliquen los principios de Life's Essential 8 para fortalecer su salud cardiovascular, especialmente si planean un embarazo.

Entre sus principales recomendaciones destacan adoptar una alimentación basada en el patrón mediterráneo, con mayor consumo de pescado, verduras, frutas, aceite de oliva y carnes magras, además de reducir la ingesta de carnes rojas. También aconsejó realizar al menos 30 minutos de actividad física al día, cinco veces por semana, y dormir entre siete y ocho horas cada noche para favorecer una adecuada recuperación del organismo.

Finalmente, Grayver señaló que estas ocho pautas representan una guía fundamental para que las mujeres que desean convertirse en madres puedan optimizar su salud cardiovascular antes de la concepción y durante el embarazo, reduciendo así riesgos y favoreciendo mejores resultados tanto para ellas como para sus futuros hijos.

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