— Agencias 23/06/2026
La diabetes tipo 2 no se desarrolla de forma repentina; generalmente es el resultado de un proceso progresivo llamado resistencia a la insulina, en el cual el cuerpo necesita producir cantidades cada vez mayores de esta hormona para mantener la glucosa en sangre dentro de niveles normales.
Esta etapa puede prolongarse durante años, y en muchos casos el organismo envía señales sutiles que pasan desapercibidas o se confunden con el envejecimiento, el estrés o hábitos de vida poco saludables.
De acuerdo con organismos como la Asociación Americana de la Diabetes, la Clínica Mayo y los CDC, reconocer estos signos tempranos es fundamental para prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad. Uno de los indicadores más relevantes es el incremento progresivo de grasa abdominal, aunque existen otros síntomas importantes.
Uno de ellos es el aumento de grasa en el abdomen sin cambios significativos en la dieta, lo cual puede reflejar la acumulación de grasa visceral asociada a alteraciones metabólicas que elevan el riesgo de diabetes tipo 2.
También es común experimentar cansancio persistente a lo largo del día, ya que la glucosa no se utiliza de manera eficiente en las células, lo que genera una sensación constante de falta de energía.
Otro signo frecuente es el hambre recurrente poco tiempo después de comer, debido a que la glucosa no logra ingresar adecuadamente a las células, provocando antojos, especialmente de alimentos ricos en azúcar o carbohidratos.
La somnolencia después de las comidas, sobre todo tras consumir alimentos ricos en carbohidratos, también puede indicar dificultades en la regulación de la glucosa.
En algunos casos aparece acantosis nigricans, una condición en la que la piel se oscurece y se engrosa en zonas como el cuello o las axilas, asociada directamente con la resistencia a la insulina y que puede presentarse antes del diagnóstico de diabetes.
Asimismo, puede incrementarse el deseo de consumir alimentos dulces, lo que contribuye a un ciclo que favorece el empeoramiento de la resistencia a la insulina.
Otra manifestación es la dificultad para perder peso, especialmente en la zona abdominal, debido a alteraciones en el metabolismo de la energía y el almacenamiento de grasa.
También pueden presentarse episodios de visión borrosa ocasional, provocados por fluctuaciones en los niveles de glucosa que afectan temporalmente la capacidad visual.
Finalmente, otro signo común es la necesidad de orinar con mayor frecuencia, ya que el organismo intenta eliminar el exceso de glucosa a través de la orina, lo que se considera uno de los síntomas clásicos de alteración en el metabolismo de la glucosa.
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