— Agencias 23/06/2026
Un estudio reciente indica que las iniciativas federales destinadas a aumentar el número de médicos de atención primaria en Estados Unidos no han alcanzado los resultados esperados.
La investigación, publicada el 15 de junio en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), señala que la proporción de nuevas plazas de residencia médica financiadas por Medicare destinadas a la atención primaria ha disminuido con el paso del tiempo.
Los investigadores encontraron que las leyes aprobadas en 2021 y 2023 para ampliar el número de residencias médicas generaron un aumento de apenas el 2 % en las plazas orientadas a la atención primaria.
En contraste, otras especialidades experimentaron un crecimiento mucho más significativo. La radiología intervencionista registró un incremento del 16 % en sus plazas de residencia, mientras que la psiquiatría aumentó un 13 %, convirtiéndose en las áreas más beneficiadas por estas medidas legislativas.
Además, los autores concluyeron que las nuevas plazas tampoco lograron cumplir uno de sus principales objetivos: fortalecer la presencia de médicos en las zonas rurales del país.
La investigadora principal, Hao Yu, profesora asociada de medicina poblacional en el Harvard Pilgrim Health Care Institute de Boston, señaló que los resultados muestran que las nuevas residencias no se han distribuido de manera constante hacia las comunidades rurales ni han reforzado la atención primaria como se había previsto.
Las leyes aprobadas por el Congreso en 2021 y 2023 surgieron como respuesta a la creciente escasez de médicos de atención primaria en Estados Unidos y buscaban ampliar las oportunidades de formación para los estudiantes de medicina.
Entre 2023 y 2025 se crearon 1,000 nuevas plazas de residencia, de las cuales 800 fueron financiadas mediante la legislación de 2021 y las 200 restantes mediante la ley aprobada en 2023.
La normativa de 2021 contempló cuatro rondas de financiamiento, cada una con 200 nuevas plazas. Sin embargo, la participación de la atención primaria fue disminuyendo progresivamente en cada ronda.
Mientras que en la primera fase la proporción de plazas destinadas a atención primaria era considerablemente mayor, en la cuarta ronda representó únicamente el 32 % del total, lo que equivale a una reducción de 22 puntos porcentuales.
La misma ley establecía que al menos el 10 % de las nuevas residencias debía asignarse a áreas rurales. No obstante, este objetivo nunca se alcanzó. En la primera ronda, solo el 6 % de las plazas se destinó a estas comunidades, porcentaje que descendió al 3 % en la cuarta ronda. En el caso de la ley de 2023, apenas el 1 % de las nuevas plazas fue asignado a zonas rurales.
El autor principal del estudio, el Dr. Tarun Ramesh, investigador del Harvard Pilgrim Health Care Institute, destacó que aumentar el número de plazas de formación médica no es suficiente por sí solo para resolver la escasez de profesionales de la salud.
Según explicó, la manera en que se distribuyen estas plazas resulta fundamental para garantizar que los médicos se formen en las especialidades y regiones donde más se necesitan.
Por ello, los investigadores consideran que los responsables de las políticas sanitarias deberían fortalecer los requisitos relacionados con la formación en atención primaria y medicina rural, con el fin de asegurar que la expansión de los programas de residencia contribuya efectivamente a mejorar el acceso a la atención médica en las comunidades con mayores necesidades.
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