— Agencias 21/06/2026
Los riñones cumplen funciones fundamentales como filtrar desechos, regular los líquidos del cuerpo y mantener el equilibrio de minerales. Cuando su funcionamiento se deteriora, ciertos nutrientes pueden acumularse en la sangre o quedar en niveles inadecuados, lo que puede generar complicaciones.
De acuerdo con la Fundación Nacional del Riñón, la Clínica Mayo y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la alimentación es un factor clave en el manejo de la enfermedad renal.
Las necesidades nutricionales pueden cambiar según la etapa del daño renal y las indicaciones médicas, pero existen varios nutrientes que suelen requerir una supervisión cuidadosa.
1. Sodio, relacionado con la presión arterial El sodio puede provocar retención de líquidos y elevar la presión arterial, lo que afecta directamente a los riñones. Por ello, se recomienda reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, embutidos y productos con alto contenido de sal. Cuando el organismo no elimina el exceso de sodio de forma adecuada, pueden presentarse hinchazón, hipertensión y mayor carga cardiovascular.
2. Potasio que puede acumularse en la sangre Aunque es esencial para el funcionamiento del corazón y los músculos, el potasio puede ser peligroso si los riñones no lo eliminan correctamente. Niveles elevados pueden causar alteraciones del ritmo cardíaco y debilidad muscular. Alimentos como plátano, papa, tomate, naranja y aguacate contienen cantidades importantes, por lo que su consumo debe ajustarse según análisis clínicos.
3. Fósforo y su impacto en huesos y vasos sanguíneos Cuando la función renal disminuye, el fósforo puede acumularse y alterar el equilibrio del calcio. Esto puede debilitar los huesos y favorecer la calcificación de los vasos sanguíneos. Lácteos, refrescos de cola y productos ultraprocesados suelen aportar cantidades elevadas, por lo que su consumo requiere control en personas con enfermedad renal.
4. Proteínas en cantidades adecuadas Las proteínas son necesarias para el organismo, pero generan desechos que los riñones deben filtrar. En algunos casos de enfermedad renal se recomienda moderar su ingesta para reducir la carga sobre estos órganos, mientras que en otros se necesita un aporte suficiente para evitar pérdida de masa muscular. El ajuste depende de la condición individual.
5. Control de líquidos en etapas avanzadas En fases avanzadas de enfermedad renal, la capacidad para eliminar líquidos puede verse reducida, lo que puede causar hinchazón, hipertensión y problemas cardíacos. Por ello, la ingesta de líquidos —incluyendo agua, sopas, gelatinas y otras bebidas— puede necesitar ser regulada según la función renal y el tratamiento.
6. Calcio y su equilibrio con el fósforo El calcio es importante para huesos y músculos, pero su regulación puede alterarse cuando los riñones no funcionan bien. Tanto el exceso como la deficiencia pueden tener efectos negativos. El equilibrio entre calcio y fósforo es especialmente relevante en la enfermedad renal crónica, y cualquier suplementación debe realizarse bajo supervisión médica.
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