— Agencias 21/06/2026
Durante años, el agua con gas se ha vuelto cada vez más popular entre las personas que buscan disminuir el consumo de refrescos y bebidas azucaradas. Su sabor, la efervescencia y el hecho de no contener azúcar la han convertido en una opción habitual en muchos hogares.
No obstante, en tiempos recientes ha surgido una nueva preocupación impulsada por redes sociales. En plataformas como Instagram y TikTok han circulado publicaciones que sugieren una posible relación entre el agua con gas enlatada y el cáncer colorrectal.
Estas afirmaciones señalan la posible presencia de sustancias químicas llamadas PFAS, compuestos detectados en distintos productos de consumo que han generado inquietud en la comunidad científica y en autoridades sanitarias.
Sin embargo, los expertos aclaran que, con la evidencia actual, no es posible afirmar que el consumo de agua con gas cause cáncer de colon.
El origen de la preocupación no está en la carbonatación del agua, sino en los materiales de los envases, especialmente latas y ciertos plásticos. Durante su fabricación o almacenamiento, algunos de estos materiales pueden entrar en contacto con PFAS.
La doctora Maen Abdelrahim explica que estos compuestos son conocidos como “químicos eternos” debido a su gran persistencia en el medio ambiente y en el cuerpo humano.
Los PFAS son una familia amplia de sustancias utilizadas en productos industriales y de consumo, como recubrimientos antiadherentes, empaques alimentarios, textiles resistentes al agua y algunos productos de limpieza. Su preocupación radica en que pueden permanecer durante años sin degradarse y acumularse en el organismo.
Algunas investigaciones han relacionado ciertos PFAS con efectos adversos para la salud, como alteraciones del sistema inmunológico, problemas de tiroides, daño hepático, dificultades reproductivas y, en algunos casos, ciertos tipos de cáncer como el de riñón o testículo. Sin embargo, el riesgo depende principalmente de la dosis y del tiempo de exposición.
En el caso específico del agua con gas, algunos estudios han detectado trazas de PFAS en ciertas marcas, aunque los niveles suelen estar por debajo de los límites considerados preocupantes por las autoridades sanitarias actuales.
El doctor Steven Lee-Kong señala que estas cantidades no implican necesariamente un riesgo significativo para la salud.
Los especialistas también destacan que la toxicidad depende de la dosis. Las concentraciones potencialmente encontradas en bebidas son mucho menores que las utilizadas en estudios experimentales donde se observaron efectos nocivos.
Aun así, la investigación continúa, ya que todavía no se conocen por completo los efectos de la exposición prolongada a bajas dosis.
En teoría, los PFAS podrían actuar como disruptores endocrinos, interferir con la regulación genética o afectar procesos de reparación del ADN. También se investiga su posible relación con el estrés oxidativo y con alteraciones en el microbioma intestinal, lo que podría favorecer inflamación crónica, un factor asociado al cáncer colorrectal.
Sin embargo, hasta el momento no existe evidencia directa que demuestre que el agua con gas enlatada cause cáncer de colon.
Los expertos coinciden en que la evidencia actual no considera esta bebida una fuente relevante de exposición a PFAS ni un factor de riesgo confirmado.
Por ello, recomiendan mantener un enfoque equilibrado: consumir agua con gas con moderación, priorizar el agua natural como principal fuente de hidratación y no perder de vista los factores de riesgo realmente comprobados del cáncer colorrectal, como el consumo de carnes procesadas, el tabaco, el alcohol, la obesidad, el sedentarismo y una mala alimentación.
Las autoridades sanitarias continúan investigando los PFAS y estableciendo límites de seguridad, mientras que los especialistas recomiendan basarse en información científica y no en contenidos virales para tomar decisiones de salud.
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