— Agencias 21/06/2026
Un innovador implante cerebral podría ayudar a las personas con enfermedad de Parkinson a caminar con mayor estabilidad al adaptar la estimulación eléctrica en tiempo real según cada paso que dan, de acuerdo con un estudio publicado el 15 de junio en la revista Nature Medicine.
El dispositivo implantable es capaz de identificar señales neuronales relacionadas con el movimiento de las piernas y modificar automáticamente la estimulación cerebral en cuestión de milisegundos. Los investigadores comparan su funcionamiento con el de un marcapasos cardíaco, ya que responde continuamente a la actividad cerebral asociada con la marcha.
La Dra. Doris Wang, autora principal del estudio y profesora asociada de neurocirugía en la University of California San Francisco, explicó que las dificultades para caminar representan uno de los síntomas más incapacitantes y complejos de tratar en la enfermedad de Parkinson.
Según Wang, caminar es una actividad altamente dinámica que requiere una coordinación precisa entre ambos lados del cuerpo. Por ello, el equipo desarrolló un sistema capaz de reconocer patrones específicos de movimiento y ajustar la estimulación de manera instantánea mientras la persona se desplaza.
La estimulación cerebral profunda, conocida como DBS por sus siglas en inglés, ya ha demostrado ser eficaz para aliviar síntomas como temblores, rigidez y lentitud de movimientos. Sin embargo, suele ofrecer resultados más limitados cuando se trata de problemas relacionados con la marcha.
Los investigadores consideran que esto ocurre porque caminar implica cambios constantes y una coordinación continua entre el cerebro, la médula espinal y los músculos. En contraste, los sistemas convencionales de DBS administran impulsos eléctricos con parámetros fijos, independientemente de la actividad que esté realizando el paciente.
Para superar esta limitación, el equipo diseñó una tecnología capaz de identificar las ondas cerebrales asociadas con los movimientos de la pierna derecha e izquierda. Estas señales son enviadas directamente al implante, que adapta automáticamente la intensidad y el patrón de estimulación.
El investigador principal, Kenneth Louie, señaló que el cerebro contiene una gran cantidad de información relacionada con el movimiento. El estudio demostró que es posible reconocer señales neuronales específicas vinculadas a cada paso y utilizarlas para controlar la estimulación en tiempo real.
La tecnología fue evaluada en cinco personas con enfermedad de Parkinson que ya contaban con implantes de estimulación cerebral profunda. Como parte del proyecto de investigación, también se les colocaron electrodos adicionales sobre regiones cerebrales involucradas en el control del movimiento.
Estos electrodos permitieron registrar la actividad cerebral asociada con la marcha y transmitirla al implante, el cual fue programado para modificar automáticamente la terapia según las necesidades del paciente en cada momento.
Durante las pruebas realizadas en laboratorio, el sistema mejoró la simetría y la calidad del patrón de marcha. Además, los participantes experimentaron beneficios en su vida cotidiana, incluyendo una reducción del riesgo de caídas.
Los investigadores consideran que estos resultados ofrecen evidencia preliminar de que sincronizar la estimulación cerebral con la actividad del paciente puede mejorar el control de los síntomas motores del Parkinson.
Wang destacó que las implicaciones de esta tecnología van mucho más allá de la capacidad para caminar. Según explicó, el estudio demuestra que la estimulación cerebral puede adaptarse dinámicamente a lo que una persona está haciendo en tiempo real, lo que abre la posibilidad de desarrollar futuras terapias capaces de responder al movimiento, el habla, el estado de ánimo, la cognición y otras funciones cerebrales.
La investigadora añadió que los neuroestimuladores del futuro podrían monitorear continuamente la actividad cerebral y ajustar su funcionamiento de forma inmediata según las necesidades del paciente, de manera similar a cómo los marcapasos revolucionaron el tratamiento de las enfermedades cardíacas. Este enfoque podría transformar el manejo de diversos trastornos neurológicos en los próximos años.
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