Amos de perros sienten un dolor similar ya sea que las mascotas mueran sacrificadas o de forma natural

— Agencias 21/06/2026

Un estudio reciente revela que el sufrimiento emocional que experimentan los dueños de mascotas tras la pérdida de un perro querido es muy similar, independientemente de si el animal falleció de manera natural o fue sometido a eutanasia.

Los hallazgos, publicados en el Journal of the American Veterinary Medical Association, indican que sentimientos como tristeza, culpa y duelo aparecen con una intensidad comparable en ambos escenarios.

El Dr. Jake Ryave, quien realiza una residencia clínica en el Departamento de Ciencias Clínicas de Pequeños Animales de la Texas A&M College of Veterinary Medicine and Biomedical Sciences, explicó que la forma en que ocurre la muerte no altera el profundo vínculo emocional entre las personas y sus mascotas.

Para llevar a cabo la investigación, los científicos utilizaron información del Dog Aging Project, un proyecto de seguimiento a largo plazo que analiza la salud de perros de compañía en Estados Unidos y la relación con sus propietarios.

Los investigadores compararon las experiencias de 70 personas cuyos perros fueron sometidos a eutanasia con las de otras 70 cuyos animales murieron sin intervención médica. Aunque las muertes repentinas fueron más frecuentes en el segundo grupo, las emociones expresadas por los propietarios resultaron notablemente similares.

Ryave comentó que inicialmente esperaba encontrar reacciones más intensas entre quienes perdieron a sus mascotas de manera inesperada, ya que estas personas podrían no haber tenido tiempo para prepararse emocionalmente ante la pérdida.

Durante las entrevistas, los participantes relataron la evolución de las enfermedades de sus perros, el deterioro progresivo de su bienestar y las circunstancias que precedieron a su fallecimiento. Sin embargo, muchos también aprovecharon para compartir recuerdos felices y experiencias positivas vividas junto a sus mascotas.

Según Ryave, incluso después de atravesar un proceso doloroso, numerosos dueños prefirieron centrarse en la felicidad y compañía que sus animales les brindaron durante sus vidas.

Una segunda investigación basada en los datos del mismo proyecto examinó cómo 646 propietarios tomaron decisiones relacionadas con el final de la vida de perros gravemente enfermos.

Los resultados mostraron que las razones más frecuentes para optar por la eutanasia fueron el dolor y el sufrimiento del animal, seguidos por una mala calidad de vida y un pronóstico desfavorable.

Los dueños señalaron diversos indicios que les hicieron pensar que sus perros sufrían, entre ellos vocalizaciones inusuales, problemas de movilidad y cambios sutiles en la expresión facial o el comportamiento.

La Dra. Kellyn McNulty, autora principal de este análisis y exresidente de medicina interna en Texas A&M, explicó que muchos participantes describían señales como gemidos, apatía, dificultades para desplazarse o incluso sensaciones intuitivas expresadas con frases como: “Me miró y supe que había llegado el momento”.

No obstante, el estudio también detectó que algunos propietarios tienen dificultades para diferenciar entre los signos de dolor o enfermedad y los cambios normales asociados al envejecimiento canino.

McNulty señaló que estos resultados sugieren que muchas personas no reconocen completamente los síntomas de dolor crónico o las manifestaciones propias de la edad avanzada en sus perros.

Ante esta situación, los investigadores consideran que los veterinarios desempeñan un papel fundamental al proporcionar información más clara sobre el estado de salud de las mascotas y su pronóstico. De hecho, una proporción importante de propietarios afirmó que la evolución de la enfermedad de su perro no fue explicada de forma suficiente o no fue comprendida completamente durante las consultas veterinarias.

Los autores concluyeron que es responsabilidad de los profesionales veterinarios educar a los dueños para que puedan identificar adecuadamente el dolor crónico y las enfermedades relacionadas con la edad, facilitando así decisiones más informadas sobre el bienestar de sus mascotas.

Asimismo, Ryave destacó la necesidad de ampliar el apoyo emocional disponible para las personas que atraviesan el duelo por la pérdida de un animal de compañía. Señaló que quienes pierden a sus mascotas de forma inesperada suelen no recibir el mismo acompañamiento que aquellos que enfrentan una eutanasia en una clínica veterinaria, por lo que considera importante ofrecer recursos de apoyo a todos los propietarios en estas circunstancias.

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