— Agencias 21/06/2026
Un estudio reciente sugiere que la prerehabilitación puede mejorar la recuperación y disminuir el riesgo de complicaciones en adultos mayores que se someten a una cirugía de fusión espinal.
De acuerdo con los resultados publicados el 16 de junio en la revista Annals of Internal Medicine, las personas de 75 años o más que completaron un programa de prerehabilitación durante cuatro semanas antes de la operación presentaron un 18 % menos de probabilidades de desarrollar complicaciones posteriores al procedimiento.
El programa incluía un enfoque integral con actividad física, orientación nutricional y apoyo psicológico dirigido a pacientes que iban a someterse a una fusión de la columna vertebral.
El equipo de investigación, encabezado por el Dr. Shibao Lu en Pekín, concluyó que los resultados respaldan el uso de programas estructurados y multifacéticos de prerehabilitación para disminuir las complicaciones tras una cirugía de fusión espinal, especialmente entre personas de edad avanzada.
La fusión espinal es una intervención quirúrgica que une dos o más vértebras para que cicatricen formando un solo hueso sólido. Según la American Academy of Orthopaedic Surgeons, este procedimiento suele emplearse para tratar dolores de espalda asociados con trastornos como la enfermedad degenerativa de los discos o la compresión de nervios en la columna vertebral.
Aunque generalmente se considera una cirugía de bajo riesgo, los investigadores señalaron que los pacientes de 75 años o más tienen aproximadamente el doble de probabilidades de experimentar complicaciones postoperatorias y retrasos en el alta hospitalaria en comparación con personas más jóvenes.
En los últimos años, médicos y cirujanos han comenzado a analizar la prerehabilitación como una estrategia para optimizar la condición física y mental de los pacientes antes de una operación. El objetivo es que lleguen al procedimiento con mayor fortaleza y capacidad de recuperación.
Para este estudio, se incluyó a 164 pacientes de tres hospitales de China que requerían una fusión espinal. Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos: uno recibió prerehabilitación además de la atención quirúrgica habitual, mientras que el otro solo recibió los cuidados convencionales después de la cirugía.
El programa de prerehabilitación contempló ejercicios orientados al fortalecimiento muscular, el equilibrio, la flexibilidad y la resistencia cardiovascular. También ofreció asesoramiento nutricional enfocado en una adecuada ingesta de calorías y proteínas, además de estrategias para mejorar el sueño, controlar el dolor, manejar medicamentos prescritos y brindar apoyo emocional.
Los resultados mostraron que cerca del 75 % de los pacientes que participaron en la prerehabilitación presentaron al menos una complicación en los tres meses posteriores a la cirugía. En contraste, esa cifra superó el 91 % entre quienes únicamente recibieron atención postoperatoria estándar.
Asimismo, quienes realizaron prerehabilitación permanecieron menos tiempo hospitalizados durante su recuperación, con una estancia promedio de 12 días frente a 14 días en el grupo de control.
La recuperación temprana también fue más frecuente en este grupo: 68 de 79 pacientes lograron recuperarse en menos de 24 horas, mientras que en el grupo que solo recibió cuidados postquirúrgicos lo consiguieron 55 de 80 pacientes.
El análisis indicó además que las mujeres, los pacientes sometidos a una fusión lumbar y aquellos con un mayor nivel educativo parecieron obtener beneficios más marcados de la prerehabilitación.
No obstante, los investigadores advirtieron que estos resultados podrían no reproducirse exactamente en otros países. Factores como las diferencias en hábitos de alimentación, niveles de actividad física y prácticas sanitarias —incluyendo los tiempos de hospitalización y espera antes de la cirugía— podrían influir en la aplicación y efectividad de este tipo de programas en distintos sistemas de salud.
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