— Edith Gámez 21/06/2026
El sacerdote recordó que Jesús envió a sus discípulos a cumplir una misión importante y, consciente de las dudas que enfrentaban, les pidió no tener miedo.
Durante la misa dominical en la Parroquia Santiago Apóstol de Monclova, el padre Néstor Martínez Sánchez dirigió una reflexión centrada en el miedo como una realidad presente en la vida cotidiana de las personas y en la importancia de la oración como herramienta espiritual para fortalecer la confianza en Dios y encontrar paz ante las dificultades.
Jesús invita a superar el temor con confianza
Tomando como referencia el Evangelio dominical, el sacerdote recordó que Jesús envió a sus discípulos a cumplir una misión importante y, consciente de las dudas que enfrentaban, les pidió no tener miedo. Explicó que muchas personas experimentan temor incluso antes de enfrentar determinadas situaciones, ya sea por la posibilidad del rechazo, la crítica o la incertidumbre. Indicó que este mensaje continúa vigente para los creyentes de la actualidad, quienes también enfrentan desafíos que generan inquietud y preocupación.
El miedo surge de la fragilidad humana
Durante la homilía, el padre Néstor Martínez señaló que el miedo forma parte de la naturaleza humana debido a que las personas son seres finitos. Utilizó ejemplos cotidianos para ilustrar cómo la angustia aparece frente al tiempo limitado o las responsabilidades diarias, como ocurre cuando los padres intentan llegar puntualmente a la escuela antes de las 8 de la mañana y saben que a las 8 se cerrará el acceso. Explicó que estas situaciones generan sobresalto porque recuerdan los límites propios de la condición humana y provocan sentimientos de ansiedad e incertidumbre.
La oración como un mar donde desaparecen los temores
El sacerdote invitó a los fieles a identificar aquellos miedos que afectan su vida, desde preocupaciones económicas y laborales hasta problemas de salud, inseguridades personales o el temor al qué dirán. Para ejemplificarlo, propuso imaginar un recipiente transparente lleno de un líquido oscuro que representara todos esos temores. Posteriormente comparó la oración con un inmenso mar en el que ese líquido termina por diluirse hasta desaparecer. Explicó que la cercanía con Dios permite que las preocupaciones pierdan fuerza y que la confianza crezca en el corazón de las personas.
La confianza en Dios fortalece la paz interior
El mensaje concluyó con una invitación a mantener una vida de oración constante para enfrentar los temores que surgen diariamente. El padre Néstor Martínez recordó las enseñanzas de San Pablo y del salmista, quienes expresan que quien camina junto al Señor no tiene por qué vivir dominado por el miedo. Señaló que la oración fortalece la relación con Dios y permite experimentar serenidad, confianza y esperanza aun en medio de las dificultades. Al término de la celebración eucarística, el sacerdote convocó a los padres de familia presentes para otorgarles una bendición especial con motivo del Día del Padre.
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