— Agencias 21/06/2026
Los ciudadanos colombianos votan este domingo para elegir a su nuevo mandatario, divididos entre la propuesta de ofensiva militar y la continuidad de los diálogos.
Colombia acude a las urnas en unas elecciones presidenciales dominadas por la crisis de seguridad
Bogotá.— Colombia celebra este domingo una jornada electoral clave para elegir presidente y vicepresidente, en un escenario donde el aumento de la violencia se ha consolidado como la principal preocupación de la ciudadanía. Las encuestas y los resultados de la primera vuelta sitúan con ventaja al candidato conservador Abelardo de la Espriella sobre el senador de izquierdas Iván Cepeda. El proceso democrático se desarrolla tras una compleja campaña en la que se registró el asesinato del precandidato Miguel Uribe Turbay y diversas regiones sufrieron atentados, homicidios y secuestros.
El trasfondo de las votaciones está marcado por una expansión de los grupos armados ilegales, que prácticamente han duplicado su número de miembros en los últimos cinco años. Facciones disidentes de las antiguas FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo mantienen una fuerte disputa territorial por el control de zonas rurales estratégicas para la minería ilegal y el tráfico de cocaína. De acuerdo con datos institucionales, la violencia en el campo y la extorsión en las periferias urbanas han provocado que el desplazamiento forzado aumentara un 300% entre los años 2024 y 2025.
Modelos opuestos frente al conflicto armado
Los dos aspirantes a la presidencia presentan visiones contrapuestas para contener la criminalidad. El senador Iván Cepeda defiende la continuidad de la estrategia de paz total impulsada por el actual gobierno de Gustavo Petro, priorizando una política de seguridad negociada que combine la presencia de las fuerzas estatales con programas sociales orientados a combatir las raíces de la pobreza y la desigualdad. Esta postura cuenta con un fuerte respaldo entre los sectores de votantes jóvenes y defensores de los procesos de diálogo que heredan el espíritu del acuerdo de paz firmado en 2016.
Por el contrario, el abogado y empresario Abelardo de la Espriella, conocido popularmente como "El Tigre", abandera una propuesta basada estrictamente en la mano dura. El candidato derechista ha prometido el fin definitivo de cualquier mesa de negociación con grupos al margen de la ley y la construcción de 10 megacárceles para recluir a los pandilleros, asegurando que cualquier criminal que no se rinda será eliminado mediante intensivas ofensivas militares.
El impacto internacional y el respaldo de Donald Trump
La contienda electoral ha adquirido una notable dimensión geopolítica debido al explícito respaldo que el expresidente estadounidense Donald Trump otorgó a De la Espriella. Trump afirmó que una victoria del candidato conservador garantizaría el apoyo total de las capacidades de los Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, al tiempo que tildó a Cepeda de marxista de izquierda radical. Este posicionamiento ha sido calificado por los sectores progresistas colombianos como una interferencia extranjera, en un momento en que la sociedad acude a las urnas profundamente polarizada sobre el método para pacificar el territorio nacional.
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