— Agencias 17/06/2026
Un amplio estudio científico volvió a poner en discusión la utilidad de los suplementos de calcio y vitamina D para prevenir fracturas y caídas en adultos mayores.
Los resultados sugieren que, en la población general analizada, estos suplementos ofrecen beneficios muy limitados o inexistentes para proteger la salud ósea, lo que cuestiona recomendaciones que durante años fueron ampliamente aceptadas.
Investigadores de Canadá, cuyos hallazgos fueron publicados en la revista científica The BMJ, revisaron 69 ensayos clínicos aleatorizados que incluyeron a casi 154.000 participantes. El objetivo fue determinar si el calcio, la vitamina D o la combinación de ambos reducían el riesgo de fracturas y caídas asociadas al envejecimiento.
Tras analizar los datos, los autores concluyeron que ninguno de estos suplementos produjo una reducción significativa de las fracturas ni de las caídas en la mayoría de las personas estudiadas. Según los investigadores, esta revisión representa una de las evaluaciones más completas realizadas hasta la fecha sobre el tema.
Durante décadas, la suplementación con calcio y vitamina D fue promovida como una estrategia para fortalecer los huesos y prevenir lesiones relacionadas con la edad. Sin embargo, los resultados de investigaciones anteriores habían sido contradictorios: algunos estudios no encontraban beneficios claros, mientras que otros detectaban efectos modestos. La nueva revisión, al reunir una cantidad mucho mayor de evidencia, aporta una visión más sólida sobre el asunto.
Las caídas constituyen uno de los principales problemas de salud en adultos mayores, ya que pueden provocar fracturas, discapacidad, pérdida de independencia y deterioro de la calidad de vida. A pesar de ello, el análisis mostró que los suplementos no disminuyeron de manera relevante la incidencia de fracturas, incluidas las de cadera, ni redujeron significativamente el número de caídas.
El estudio evaluó por separado el efecto del calcio, la vitamina D y la combinación de ambos. En todos los casos, los resultados fueron similares: no se observaron beneficios clínicamente importantes para prevenir fracturas en la población general estudiada.
Además, los investigadores analizaron distintos subgrupos según edad, sexo, antecedentes de fracturas o caídas y consumo habitual de calcio. Los hallazgos se mantuvieron consistentes en prácticamente todos los grupos evaluados, lo que refuerza la confiabilidad de las conclusiones.
No obstante, los autores señalaron que estos resultados no necesariamente se aplican a todas las personas. Pacientes con osteoporosis, enfermedades óseas específicas o quienes reciben tratamientos especializados podrían responder de manera diferente, por lo que recomiendan interpretar los hallazgos con cautela en esos casos.
A partir de estos resultados, los investigadores sugieren que los recursos destinados a la prevención de fracturas podrían enfocarse en estrategias con mayor respaldo científico. Entre ellas destacan los programas de ejercicio físico, entrenamiento de fuerza, mejora del equilibrio y medidas personalizadas para prevenir caídas.
Los especialistas también consideran necesario continuar investigando si existen grupos específicos de pacientes que sí puedan beneficiarse de la suplementación. Hasta contar con evidencia más concluyente, plantean que no debería promoverse el uso generalizado de estos suplementos en personas sanas únicamente con fines preventivos.
En definitiva, este trabajo plantea un cambio de enfoque en la prevención de fracturas durante la vejez. Más que depender de suplementos, la evidencia actual apunta hacia intervenciones activas, como la actividad física y los programas de prevención de caídas, como herramientas potencialmente más eficaces para preservar la salud ósea y la independencia funcional.
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