— Agencias 17/06/2026
Hablar sobre la muerte es una de las conversaciones más difíciles para muchas personas, pero también es una parte inevitable de la experiencia humana.
Aunque el momento exacto del fallecimiento no puede predecirse, los especialistas en cuidados paliativos señalan que el cuerpo suele experimentar una serie de cambios característicos durante la etapa final de la vida. Reconocer estas señales puede ayudar a las familias a comprender mejor lo que está ocurriendo, ofrecer mayor apoyo emocional y garantizar el bienestar de sus seres queridos.
Estas son algunas de las manifestaciones que con mayor frecuencia observan los profesionales de la medicina paliativa.
Disminución del apetito y la sed
Uno de los cambios más comunes es la pérdida gradual del interés por la comida y las bebidas.
A medida que el organismo reduce su actividad, necesita menos energía para funcionar. Por esta razón, muchas personas comen y beben cada vez menos durante las últimas semanas o días de vida.
Los especialistas explican que este proceso suele ser natural y que insistir en la alimentación puede generar molestias. En estos casos, el objetivo principal suele ser mantener la comodidad del paciente siguiendo las recomendaciones médicas.
Mayor necesidad de dormir
Es frecuente que las personas en la fase final de la vida pasen gran parte del día dormidas.
Los períodos de vigilia suelen hacerse más breves y puede disminuir el interés por interactuar con el entorno. Esto ocurre porque el cuerpo conserva energía mientras sus funciones comienzan a disminuir progresivamente.
Según los expertos, este aumento del sueño generalmente forma parte del proceso natural y no implica necesariamente sufrimiento.
Debilidad y agotamiento intensos
Con el avance de la enfermedad, incluso actividades simples pueden requerir un gran esfuerzo.
Hablar, sentarse, caminar o cambiar de posición puede resultar agotador debido a la disminución progresiva de la función cardíaca, respiratoria y metabólica.
La debilidad suele hacerse más evidente conforme se acerca el final de la vida.
Cambios en la respiración
Durante los últimos días pueden aparecer modificaciones en el patrón respiratorio.
Algunas personas presentan respiraciones más lentas, pausas temporales entre respiraciones o ritmos irregulares. Estos cambios son bien conocidos por los equipos de cuidados paliativos y suelen formar parte de la evolución natural del proceso.
Aunque pueden generar preocupación en los familiares, no siempre indican que la persona esté experimentando dolor o angustia.
Menor deseo de conversar
Muchas personas comienzan a hablar menos o a participar menos en las conversaciones.
Este comportamiento suele estar relacionado con el cansancio y la necesidad de reservar energía. También puede reflejar un proceso de reflexión personal que algunas personas experimentan durante esta etapa.
Los especialistas recomiendan continuar ofreciendo compañía y apoyo emocional, incluso cuando la comunicación verbal disminuya.
Alteraciones en la orientación o la conciencia
Algunas personas pueden presentar episodios de confusión, desorientación o cambios temporales en su nivel de conciencia.
Estos fenómenos pueden estar relacionados con alteraciones metabólicas, el avance de la enfermedad o cambios en el funcionamiento cerebral.
Aunque no ocurren en todos los casos, son relativamente frecuentes en pacientes que reciben cuidados paliativos.
Extremidades más frías
A medida que el organismo prioriza el funcionamiento de órganos esenciales, la circulación sanguínea hacia las manos, los pies y otras extremidades puede disminuir.
Como resultado, estas zonas pueden sentirse más frías al tacto y presentar cambios en la coloración de la piel.
Estos cambios suelen formar parte de las adaptaciones fisiológicas que ocurren en la etapa final de la vida.
Menor interés en actividades habituales
Actividades que antes resultaban agradables, como leer, ver televisión o participar en reuniones familiares, pueden dejar de despertar interés.
Esto generalmente se debe a la disminución de la energía disponible y no necesariamente a sentimientos de tristeza o depresión.
Los expertos aconsejan respetar estas preferencias y favorecer un ambiente tranquilo y confortable.
Reflexiones y conversaciones significativas
Durante esta etapa, muchas personas dedican tiempo a recordar experiencias importantes, reflexionar sobre su vida o expresar sentimientos hacia sus seres queridos.
Algunos pacientes buscan reconciliarse, agradecer o despedirse de personas importantes. Estas conversaciones suelen tener un profundo valor emocional tanto para quien las comparte como para su familia.
La importancia del acompañamiento emocional
Aunque la persona pase largos periodos dormida o hable menos, el apoyo emocional continúa siendo fundamental.
Gestos sencillos como tomar la mano, hablar con voz tranquila, compartir recuerdos o escuchar música significativa pueden brindar consuelo y fortalecer la sensación de compañía.
Los especialistas en cuidados paliativos destacan que el acompañamiento afectivo es una de las necesidades más importantes durante el final de la vida.
Recomendaciones para las familias
Cada persona vive esta etapa de manera única. No todas las señales aparecen en todos los pacientes ni siguen necesariamente el mismo orden.
Por ello, los profesionales recomiendan mantener una comunicación constante con el equipo médico, resolver cualquier duda y buscar apoyo emocional cuando sea necesario.
Comprender los cambios que pueden presentarse en los últimos días o semanas de vida no elimina el dolor de la despedida, pero puede ayudar a afrontar este proceso con mayor tranquilidad, comprensión y cercanía. La filosofía de los cuidados paliativos recuerda que, incluso cuando una enfermedad ya no puede curarse, siempre es posible aliviar el sufrimiento, brindar confort y preservar la dignidad de la persona hasta el final.
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