— Agencias 16/06/2026
El colon, que mide cerca de un metro y medio de longitud, tiene la función de transportar los desechos para su eliminación.
En situaciones poco comunes, sus paredes pueden dilatarse de manera excesiva hasta perder la capacidad de contraerse adecuadamente, como ocurre con una banda elástica que ya no recupera su forma original. Esta condición no corresponde a un simple estreñimiento, sino a una urgencia médica conocida como megacolon, que puede poner en riesgo la vida en pocas horas.
Especialistas como Mohsin Butt, investigador clínico en neurogastroenterología de la Queen Mary University of London, y David Manuel, gastroenterólogo del Loyola University Health System, destacan que diferenciar el megacolon del estreñimiento común puede ser crucial para salvar vidas.
El término megacolon se utiliza para describir una dilatación anormal del colon que supera ampliamente los valores normales, sin que exista una obstrucción física que la justifique. De acuerdo con Manuel, se considera megacolon cuando el ciego alcanza más de 12 centímetros de diámetro, el colon ascendente supera los 8 centímetros o la región rectosigmoidea rebasa los 6.5 centímetros. El diagnóstico suele confirmarse mediante radiografías abdominales y, cuando es posible, tomografía computarizada con contraste para descartar una obstrucción mecánica.
Tipos y causas del megacolon
Los especialistas clasifican esta afección en tres grandes categorías: megacolon agudo o pseudoobstructivo, megacolon crónico y megacolon tóxico. Cada uno presenta causas, evolución y tratamientos diferentes.
La forma congénita más frecuente es la enfermedad de Hirschsprung, presente desde el nacimiento debido a la ausencia de células nerviosas en una parte del colon. Esta alteración impide el movimiento normal de las heces, provocando acumulación fecal y dilatación intestinal. Los recién nacidos afectados pueden presentar dificultad para evacuar, abdomen distendido y vómitos, y generalmente requieren cirugía para retirar la zona comprometida.
Por otro lado, el megacolon adquirido suele desarrollarse en la edad adulta y puede relacionarse con enfermedades como Chagas, Parkinson, neuropatía diabética, trastornos metabólicos como hipotiroidismo o niveles bajos de potasio, así como con el uso de ciertos medicamentos, entre ellos risperidona, clozapina y loperamida.
Otra variante es el síndrome de Ogilvie o megacolon pseudoobstructivo agudo, frecuente en pacientes hospitalizados tras cirugías, infecciones graves o traumatismos. Aunque no existe una obstrucción física, el colon deja de funcionar adecuadamente y puede distenderse rápidamente.
El megacolon tóxico representa la forma más grave y suele asociarse con inflamación intestinal intensa, como ocurre en la colitis ulcerosa o en infecciones por Clostridioides difficile. En estos casos, la dilatación del colon puede desarrollarse en cuestión de horas.
Síntomas, diagnóstico y complicaciones
Los síntomas más comunes incluyen estreñimiento, distensión abdominal y acumulación excesiva de gases. Durante la exploración médica puede detectarse impactación fecal o incluso diarrea por desbordamiento.
En el megacolon tóxico suelen añadirse signos más severos, como fiebre, aumento de la frecuencia cardíaca y deterioro general del estado de salud. Los criterios diagnósticos incluyen evidencia radiológica de colitis aguda junto con manifestaciones como fiebre superior a 38.6 °C, frecuencia cardíaca mayor a 120 latidos por minuto, elevación de glóbulos blancos o anemia.
Entre las complicaciones más peligrosas destacan la perforación intestinal espontánea, las úlceras provocadas por presión fecal, la insuficiencia respiratoria derivada de la distensión abdominal y el síndrome compartimental abdominal. Los expertos advierten que un abdomen inflamado y doloroso, especialmente si se acompaña de fiebre o malestar general, nunca debe ignorarse.
Tratamiento según la causa
El manejo depende del tipo de megacolon y de la gravedad del cuadro. En el megacolon agudo o pseudoobstructivo, las primeras medidas consisten en corregir la deshidratación, normalizar los electrolitos y suspender medicamentos que afecten el tránsito intestinal. Si estas acciones no son suficientes, puede utilizarse neostigmina para estimular la actividad intestinal o recurrirse a una descompresión endoscópica para liberar el gas acumulado.
Cuando se trata de un megacolon tóxico, la hospitalización urgente es indispensable. El tratamiento suele incluir líquidos intravenosos, antibióticos de amplio espectro y corticoides. Aproximadamente la mitad de los pacientes responde favorablemente a estas medidas, mientras que el resto puede requerir cirugía.
Si después de unas 72 horas no existe mejoría o aparecen complicaciones como perforación intestinal o hemorragia severa, la extirpación quirúrgica del segmento afectado puede convertirse en la única alternativa. Aunque la supervivencia global ronda el 93 %, esta disminuye significativamente cuando ocurre una perforación.
Los especialistas recomiendan que las personas con enfermedades intestinales inflamatorias, como la colitis ulcerosa, busquen atención médica inmediata ante síntomas como fiebre, diarrea con sangre o una distensión abdominal marcada, ya que una intervención temprana mejora considerablemente el pronóstico.
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