— Agencias 16/06/2026
Una investigación científica encontró que el pescado almacenado en envases de plástico puede absorber ciertos compuestos químicos en menos de tres días, incluso cuando se mantiene refrigerado o congelado.
Guardar pescado en bolsas o recipientes plásticos dentro del refrigerador o congelador es una práctica habitual en muchos hogares. Sin embargo, este nuevo estudio sugiere que dicho almacenamiento podría facilitar el paso de sustancias químicas presentes en los plásticos hacia los alimentos, aumentando la exposición a contaminantes potencialmente perjudiciales.
¿Qué reveló la investigación?
El estudio, titulado "Migración de aditivos plásticos del envase al pescado durante el almacenamiento: factores influyentes y evaluación de la exposición humana", publicado en la revista científica Environment International, examinó cómo diversos aditivos utilizados en materiales plásticos pueden transferirse a los alimentos durante su conservación.
Los investigadores analizaron muestras de pescado fresco almacenadas tanto en refrigeración como en congelación y detectaron la presencia de diferentes contaminantes químicos después de pocos días de contacto con los envases.
Entre las sustancias identificadas se encontraban:
Ésteres de ftalato (PAE). Plastificantes alternativos a los ftalatos (NPP). Ésteres organofosforados (OPE). Bisfenoles (BP).
Los resultados mostraron que la transferencia de estos compuestos ocurrió tanto en temperaturas de refrigeración como de congelación, aunque la cantidad absorbida varió según diversas condiciones.
¿Por qué ocurre esta transferencia química?
Los autores explicaron que el paso de sustancias desde el plástico hacia el pescado depende de varios factores, entre ellos:
El tiempo que permanece almacenado el alimento. La temperatura de conservación. El tipo de material plástico utilizado. El contenido de grasa del pescado. Las características químicas de cada contaminante.
Según el estudio, cuanto más prolongado es el contacto entre el alimento y ciertos plásticos, mayor es la posibilidad de que se produzca la migración de compuestos químicos.
Los investigadores confirmaron que la presencia de aditivos plásticos en el pescado se observó tanto durante la refrigeración como durante la congelación, demostrando que este fenómeno puede ocurrir en ambas condiciones de almacenamiento.
¿Cómo reducir la exposición a estas sustancias?
Aunque los expertos no recomiendan dejar de congelar alimentos, sí sugieren adoptar algunas medidas para disminuir el contacto prolongado con determinados materiales plásticos.
Entre las recomendaciones destacan:
Utilizar recipientes de vidrio aptos para refrigeración y congelación. Elegir envases diseñados y certificados para uso alimentario. Evitar reutilizar recipientes plásticos deteriorados, rayados o dañados. Reducir los periodos de almacenamiento cuando sea posible. Respetar las instrucciones de uso y temperatura indicadas por los fabricantes.
¿Existe un riesgo para la salud?
Los investigadores señalan que el posible impacto sobre la salud depende de múltiples factores, como la frecuencia de consumo de los alimentos afectados, la cantidad de sustancias transferidas y la exposición acumulada a lo largo del tiempo.
Aunque el estudio no concluye que el consumo ocasional de pescado almacenado en plástico represente un peligro inmediato, sí destaca la importancia de seguir investigando los efectos de estos compuestos y de aplicar medidas preventivas para reducir la exposición innecesaria.
Los hallazgos también reavivan el debate sobre los materiales utilizados para conservar alimentos en el hogar y subrayan la necesidad de buscar alternativas que minimicen el contacto con contaminantes químicos invisibles presentes en algunos envases.
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